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EL CAMPANARIO: Caos en Colpensiones

Por Tomás Nieto

Hasta cuando Colpensiones comenzó a funcionar casi bien, estuvo Mauricio Olivera. Foto datafx.com

El 31 de julio pasado renunció el presidente de Colpensiones Mauricio Olivera Gonzalez, para aceptar de inmediato la gerencia de Famisanar, Eps, entidad prestadora de salud conformada desde 1995 por la alianza estratégica de Colsubsidio y Cafam. A partir de esa fecha, dejaron una funcionaria encargada de la presidencia que ni suena ni truena y se espera la designación de un presidente titular.

El gobierno intentó conformar una terna para escoger el nuevo orientador de Colpensiones, integrada por Diana Margarita Ojeda Visbal, exprocuradora delegada para asuntos de seguridad social, por el actual Superintendente de Salud, Norman Muñoz y por el de Juan Carlos López quien otrora presidió la junta directiva del equipo de los Millonarios.

Los tres nombres se fueron rápidamente al piso y hasta el momento nada se sabe sobre el anhelado nombramiento que tiene una asignación básica que ronda los cincuenta millones de pesos.

El nombre de la exprocuradora fue descalificado porque la entidad que vigilaba es decir Colpensiones, le otorgó una pensión superior a los 25 salarios mínimos mensuales legales, mesada que supera el fallo impuesto reiteradamente por la Corte Constitucional conocido como el no a las “megapensiones”.

Por su parte el supersalud, poco interés ha mostrado en el tema y esta muy encartado judicialmente, toda vez que el Juzgado Cuarto Administrativo de Montería  en un fallo reciente le ordena cinco días de cárcel  y una multa de 15 salarios mínimos, por no acatar la instrucción de regresar más de 210 mil afiliados de la EPS Indígena Manexka, después de reversar su liquidación.

A su vez, el expresidente de Millonarios, Juan Carlos Lopez lleva a cuestas la pesada cruz que lo involucra en la quiebra del equipo capitalino y en tal virtud, tampoco pudo aceptar la dirección del ICBF.

Mientras tanto, el caos se ha tomado a la administradora publica de pensiones. No hay respuesta rápida a las solicitudes de cálculo actuarial ni a la actualización de los mismos, aumentan los derechos de petición y las quejas, las reliquidaciones no se ven por ninguna parte, la convalidacion de los tiempos públicos para reconocer y pagar pensiones a los empleados públicos superan los términos de ley. Las historias laborales lucen hoy en día incompletas y nadie sabe dar la información correcta por lo cual las demandas atiborran los estantes jurídicos de esta administradora.

Se vive a bordo de la institución pensional un desconcierto total. La Ministra del Trabajo quien tiene la palabra al respecto no aparece sino en los temas de la huelga de los pilotos de Avianca y nada le importa Colpensiones.

Por su parte, la Corte Constitucional ordena e impone metas a la entidad, pretermitiendo el orden legal en cuanto al grado de adscripción y vinculación institucional, -dado que aforó a los funcionarios para que no los metan a la cárcel-, pues esta labor es de competencia constitucional de la cartera laboral.

Panorama desalentador para quienes ingresen en el futuro en la nómina de pensionados y para el inmediato devenir de la institución.

La reforma pensional que se viene encima, patrocinada por los sabios de la economía nacional, en perjuicio de las nuevas generaciones y de los pensionados en general, pues seguramente tendrán que tributar sobre sus mesadas como se está llevando a cabo en otros países, traerá como consecuencia además el regalito de la reestructuración de Colpensiones.

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