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¿El amor es ciego? Parece que sí

Grupo Editorial El Satélite Octavio Quintero/Director

El matrimonio de la Ministra Elsa Noguera y... Foto pulzo.com
La sindicación de que el reciente marido de la ministra de Vivienda, Elsa Noguera (Juan Carlos Hernández Lucarini), es la misma persona vinculada desde el 2004 a la operación “Cazador 3”, en la que la policía nacional capturó a 4 narcotraficantes pertenecientes al denominado “Clan de los Mellizos”, parece confirmarse plenamente.
La revelación de su oscuro pasado, inclusive, le habría ocasionado un estrés que lo mandó ayer miércoles, 5 de julio, a una clínica de Barranquilla (Fresenius Medical Care), especializada en enfermedades renales.
Aparte del escándalo judicial que se viene armando en torno a este simpático (o cínico) personaje, que no obstante semejante pasado judicial, realiza una boda al mejor estilo de luminaria de Hollywood o estrella de fútbol, o mejor, capo del narcotráfico internacional, deberá venirse encima un escándalo político que, si todavía queda alguna sombra de vergüenza en la política colombiana, debiera conllevar la renuncia de la actual ministra de Vivienda.
Porque la nueva esposa de Hernández Lucarini (Elsa Noguera de la Espriella), no solo brilla con luz propia como exalcaldesa de Barranquilla y actual ministra, sino que es la consentida política del poderoso clan Char que ante la opinión pública nacional, y con más veras, regional, posa como dueño y amo absoluto de los destinos de la Costa Caribe: su miembro más visible, el actual alcalde de Barranquilla, Alex Char, se acomoda desde su segunda elección hace año y medio, en lo más alto del pódium que mide la popularidad de los alcaldes de grandes capitales en Colombia. Por si le hiciera falta, la rutilante funcionaria pública cuenta con el apoyo incondicional del exvicepresidente y candidato presidencial, de gran opción en el 2018, fundador y dueño de partido político propio (Cambio Radical), Germán Vargas Lleras.
Los reflectores de este consumado matrimonio, que inicialmente alumbraron a un selecto grupo social de invitados exclusivos; giraron rápidamente a los estrados judiciales, y deberán virar ahora hacia lo político, alumbrando con detenimiento el rostro del candidato presidencial, Vargas Lleras, no exento de investigaciones pasadas que lo vinculaban con paramilitares, cuyas relaciones usualmente terminan también en el mundo del narcotráfico: ¡Qué coincidencia!
Fin de folio.- Los protagonistas de las próximas elecciones en Colombia, con la animación especial de las Farc-Ep, nos avisan de un espectáculo, no exento de hechos bochornosos, al mejor estilo de nuestro morbo político.
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