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DESVERTEBRADA: Vivir en cuerpo ajeno

Por Oscar Domínguez Giraldo, El Colombiano, Medellín

 

A espaldas de Freud y de Jung, su corrector de estilo, acabo pulir el complejo de Eróstrato: Lo padece quien desdeña lo que tiene. (Para quienes acaban de llegar, Eróstrato fue el cliente que aburrido con su anonimato incendió un templo para salir en la hojita parroquial de Éfeso).

Jugamos a ser el otro. Huimos de nosotros mismos. Renegamos del sujeto que nos devuelve el espejo.

Nos la pasamos anticipando las épocas. Hace tiempos es diciembre. Los alumbrados están en marcha, con o sin fenómeno del Niño. Desde septiembre las vitrinas exhiben cachivaches navideños, falsamente rebajados. Papá Noel, con sus anteojos de agiotista, anda con su traje de liberal oficialista y su sonrisa hechiza de hombre sospechosamente feliz.

Melchor, Gaspar y Baltazar engordan sus camellos para llegar con tiempo el 6 de enero a ninguna parte. Y a todas.

Desde los primeros teteros las mamás preparan a sus nenas para que sean reinas en Cartagena. No les enseñan a gatear sino a desfilar.

Octubre empieza desde finales de agosto, o principios de septiembre. Por todas partes se ven brujas flacuchentas, pálidas, sonrientes, cabalgado en sus escobas.

Los administradores de los conjuntos residenciales o centros comerciales dejarán los arreglos de brujas hasta finales de noviembre. Mientras tanto, cranean los arreglos decembrinos que permanecerán hasta enero.

Semana Santa empieza muchas semanas antes. Judas es traidor desde finales de febrero. Desde el miércoles de ceniza Pilatos empieza a “ponciopilatearse” las manos.

Vuelven y juegan Pedro y el gallo que lo hizo quedar como una sandalia. Cada año me preguntó a qué sancocho trifásico fue a para el famoso gallo de la pasión, cuántas gallinas engatusó con falsas promesas matrimoniales para engullírselas.

Dimas y Gestas son invocados por sus colegas ladrones para que les vaya bien, sin tener que trabajar mucho para minimizar el estrés que genera ser pillo.

Nos enfermamos con retroactividad: ”Me va a dar un patatús”, “me muero, me muero”, “me tomaré una pepa para el próximo dolor de cabeza”.

También morimos con retroactividad cuando pagamos el entierro por cuotas. En noviembre hay que espantar a los empresarios de pompas fúnebres que nos bombardean con rebajas “por pronta muerte”.

Inevitable recordar la recomendación de Mark Twain: Vivir de tal forma que lo lamente hasta el dueño de la funeraria. Pasa noviembre y nos olvidamos de la receta del gringo mayor.

Si bien gobernadores y alcaldes empezarán a mandar a partir de enero, los corruptos barajan cómo se harán a su pedazo de presupuesto. Robarán lo suficiente para garantizarse el baloto de la casa por cárcel. Luego saldrán a disfrutar de sus avivatadas.

Somos eróstratos modernos que añoramos la suerte, la fortuna, la mascota, la mujer, los poemas del vecino. Vivimos en cuerpo ajeno. Por eso cuando estamos bien en una fiesta decimos: ¿Y ya que estamos tan bueno para dónde nos vamos? (www.oscardominguezgiraldo.com)

Ñapa

PAVOS Y ACCIÓN DE GRACIAS

Fray Augusto

En Gringolandia les dice pavos para mejorarles el estatus. Para que les sepan mejor el día de acción de gracias. Aquí les decimos piscos.

Mi padre solía traer piscos a casa el fin de año. Y el resto del año también. De niños se vive en eterna navidad.

Me parecían unos pájaros, desolados, perdidos, como testigos de Jehová gringo en tierra colombiana.

Los piscos miraban a todas partes como pidiendo abogado, o, mínimo, la presencia de la sociedad protectora de animales. Se sentían discriminados. Veína venir lo que les esperaba.

Parecían gallinazos disfrazados. Pero su verdadero drama consiste que están a años luz de la belleza de sus parientes ricos, los pavos.

Porque los tales pavos son harina de otro costal. Creo que ni se comen. Como que solo viven cómodos pavo-neándose en los zoológicos.

En el zoológico Santa Fe, de Medellín, andan por ahí como Pedro Picapiedra por su casa o como Pedro, el primer papa, detrás de Jesús de Galilea.

El pavo del zoológico Santa Fe me miró y como no le dí nada, me despachó con una mirada de desprecio, de mujer fatal, de Monalisa después de ponerle los cachos a Giocondo, su marido, y se fue a buscar un bípedo menos tacaño.

La muerte de los pobres piscos era con toda la violencia de que es capaz el bobo sapiens.

Los emborrachaban a veces y luego los decapitaban porque era imposible despescuezarlos. Algo hemos avanzado y ahora los matsn poniéndole música metálica. Sugiero un discurso de político en campaña y adiós…

En tiempos del presidente Bush, le envié este mensaje:

Presidente, ¿que es eso de andar indultando pavos y haciendo chistes flojos en la festividad más importante de su país, cuando debería estar ordenando el regreso de sus tropas de Irak y otros países, adonde fueron a buscar lo que no se les ha perdido?

Espero que haya escuchado el chiste perverso que le hizo en la televisión de su país el presentador y periodista David Lettermen.

Este aseguró que usted indultó al pavo “Flyer” (volador) después de que el vicepresidente Cheney se la pasó todo el día torturándolo.

Le hizo mucha gracia a usted decir que su perro Barney, en vez de perseguir la pelota de béisbol, le dio por perseguir al pavo Volador a ver si se lo engullía.

Mientras siguen destapando casos de torturas en Irak, la base de Guantánamo, en Cuba, e intermedias, usted decide enviar de paseo al pavo este a Disneylandia, en California.

“Qué falta de respeto qué atropello a la razón”, presidente Bush.

Más bien usted debería estar bajándose del bus de la guerra.

Claro que este año mejoró en relación con el pasado cuando fue hasta Irak a llevarles un pavo de plástico a sus tropas.

Los primeros colonos ingleses que desembarcaron en Plymouth, Nueva Inglaterra, en el siglo XVII deben estar que se revuelcan en sus tumbas, al ver que la fiesta de acción de gracias está cada día más perratiada por los horrores de la confrontación.

Por si no lo recuerda, esa fiesta se instituyó en acción de gracias por la buena cosecha que siguió al año de invierno y privaciones que debieron afrontar esos peregrinos.

El primer presidente, Washington, eligió el 26 de noviembre como día oficial de acción de gracias.

Abraham Lincoln, en 1863, eligió el último jueves de noviembre como fecha oficial.

No hablo con los muertos, pero me late que a esos dos ilustres antecesores suyos no les debe gustar ni poquito lo que usted y otros presidentes han hecho.

Hoy en su país todo el mundo se faja en la cocina preparando deliciosos pavos con puré de papas, salsa de arándanos, torta de calabazas y bebidas varias.

No creo que usted se merezca un pavo de esos.

Dese por bien servido si le dan hamburguesa con Coca-Cola.

Gánese el pavo, retirando sus fusiles.

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