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DESVERTEBRADA: Entre la urna y la cocina

Por OscaR Domínguez Giraldo, Diario El Colombiano, Medellín

Humberto De La Calle, candidato liberal a la presidencia. Foto canal1.com.co

Doctor Humberto de la Calle, salud.

Le cuento que me aguanté las ganas que no tenía de votar en la consulta para definir candidato liberal.  

Votaré emberracado para presidente por el hombre de la calle, como lo bautizó su superior jerárquico en el nadaísmo, el poeta Jotamario.

No podía participar en una consulta que en principio costaba ¡80 mil millones! y luego la dejaron en miserables ¡40 mil! Me recordó ese ritual meridiano en el que uno pide rebaja al comprar el aguacate pa’l almuerzo

Si hubieran pedido más rebajitas habría salido gratis. No es serio un “partido” que se gasta ese infierno de plata en vez de recurrir a una encuesta, la nueva forma – también imperfecta-  de ejercer la democracia.

Le quito más segundos para contarle que visité un puesto de votación de esos que irrumpen en plena calle, obstruyendo el paso del constituyente primario.

Pregunté qué estaban regalando. Una voz femenina me respondió con sonrisa de luna de miel: Estamos firmando para impedir que Timochenko sea presidente, para revocar a Santos y en contra de la JEP.

Le pregunté dónde podíamos firmar los que queremos  votar – siempre emberracados- para que “lafar” hagan política en vez de echar plomo, quienes respaldamos a Santos para que se salga con la suya (la paz) y los que estamos con la JEP.

La dama que lucía una camiseta con el no a las FARC, me electrocutó con la peor de sus miradas. La luna de miel había terminado. Salí pitado antes de que los que hacían cola  me desguasaran.

 

Gato por liebre

A quien corresponda:

A mí el mar y el pescado me lo pueden dar en empanadas. Pero a veces toca empacarse la dosis personal de fósforo y omega tres que ordena el médico.

Más que el contaminado basa, lo que saca de quicios y provoca repartir coscorrones a lo  Vargas Lleras, son las respuestas que dan en los restaurantes cuando el cliente pregunta si sirven róbalo o basa.

Inicié la gratuita encuesta en un restaurante de “comida sana”  donde pregunté si habíamos comido róbalo. La mesera, con cara de dueña, respondió con los taches arriba: ¿Usted cree que si fuera róbalo el corrientazo sería tan barato?

En otro lugar le pregunté lo mismo al dueño que atendía las mesas sin descuidar la registradora. Su respuesta: Hace siete años como basa y estoy vivo.

En un tercer sitio la carta prometía pescado “tipo” robalo. ¿Lo de tipo “robalo” es porque es róbalo?, indagué, ingenuote. Negativo, es basa.

No hay con qué hacer un caldo. En el reciente Medellín Gourmet el 80% de los 75 encopetados restaurantes que participaron adelgazaron las porciones. Olvidaron enflaquecer la factura.

Además, prohibían empacar las sobras “pa’l perrito”. Aunque hasta el papa Francisco sabe que el perrito es el contribuyente primario al desayuno. ¿Quién podrá defendernos?

Ñapa

PAVOS Y ACCIÓN DE GRACIAS

 

Fray Augusto

 

En Gringolandia les dicen pavos para mejorarles el estatus. Para que les sepan mejor el día de acción de gracias. Aquí les decimos piscos.

“Pisco” en Colombia o pavo gringo.
Foto archivo particular ODG

Mi padre solía traer piscos a casa el fin de año. Y el resto del año. De niños se vive en eterna navidad.

Me parecían unos pájaros desolados, perdidos, como testigos de Jehová gringo en tierra colombiana.  

Los piscos miraban a todas partes como pidiendo abogado, o, mínimo, la presencia de la sociedad protectora de animales. Se sentían discriminados. Veían venir lo que les esperaba.

Parecían gallinazos disfrazados. Pero su verdadero drama consiste que están a años luz de la belleza de sus parientes ricos, los pavos.

Porque los tales pavos son harina de otro costal. Creo que ni se comen. Como que solo viven cómodos pavo-neándose en los zoológicos.

En el zoológico Santa Fe, de Medellín, andan por ahí como Pedro Picapiedra por su casa o como Pedro, el primer papa, detrás de Jesús de Galilea.

El pavo del zoológico Santa Fe me miró y como no le dí nada, me despachó con una mirada de desprecio, de mujer fatal, de Monalisa después de ponerle los cachos a Giocondo, su marido, y se fue a buscar un bípedo menos tacaño.

Deberían conservarlos como obras de arte que caminan como este que retraté en algún trote por el exterior.

La muerte de los pobres piscos era se ejecutaba con toda la violencia de que es capaz el bobo sapiens.

Los emborrachaban a veces y luego los decapitaban porque era imposible despescuezarlos. Algo hemos avanzado y ahora los matan poniéndole música metálica. Sugiero un discurso de político en campaña y adiós…

En tiempos del presidente Bush, le envié este mensaje un día como el de hoy:

Y el pavo dominicano
Foto archivo particular ODG

 

Presidente, ¿que es eso de andar indultando pavos y haciendo chistes flojos en la festividad más importante de su país, cuando debería estar ordenando el regreso de sus tropas de Irak y otros países, adonde fueron a buscar lo que no se les ha perdido?

Espero que haya escuchado el chiste perverso que le hizo en la televisión de su país el presentador y periodista  David Lettermen.

Este  aseguró que usted indultó al pavo “Flyer” (volador) después de que el vicepresidente Cheney se la pasó todo el día torturándolo.

Le hizo mucha gracia a usted decir que su perro Barney, en vez de perseguir la pelota de béisbol, le dio por perseguir al pavo Volador a ver si se lo engullía.

Mientras  siguen destapando casos de torturas en Irak, la base de Guantánamo, en Cuba, e intermedias, usted decide enviar de paseo al pavo este a Disneylandia, en California.

“Qué falta de respeto qué atropello a la razón”, presidente Bush.

Más bien usted debería estar bajándose del bus de la guerra.

Claro que este año mejoró en relación con el pasado  cuando  fue hasta Irak a llevarles un pavo de plástico a sus tropas.

Los primeros colonos ingleses que desembarcaron en Plymouth, Nueva Inglaterra, en el siglo XVII deben estar que se revuelcan en sus tumbas, al ver que la fiesta de acción de gracias está cada día más perratiada por los horrores de la confrontación.

Por si no lo recuerda, esa fiesta se instituyó en acción de gracias por la buena cosecha que siguió al año de invierno y privaciones que debieron afrontar esos peregrinos.

El primer presidente, Washington,  eligió el 26 de noviembre como día oficial de acción de gracias.

Abraham Lincoln, en 1863, eligió el último jueves de noviembre como fecha oficial.

No hablo con los muertos, no sé inglés, pero me late que a esos dos ilustres antecesores suyos no les debe gustar ni poquito lo que usted y otros presidentes han hecho.

Hoy en su país todo el mundo se faja en la cocina preparando deliciosos pavos con puré de papas, salsa de arándanos, torta de calabazas y bebidas varias.

No creo que usted se merezca  un pavo de esos.

Dese por bien servido si le dan  hamburguesa con Coca-Cola.

Gánese el pavo,  retirando sus fusiles.

(www.oscardominguezgiraldo.com).

 

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