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Denuncia: “en manos de Dios” los médicos dejaron la vida de Roger Araujo

Por Alexander Lewis Delgado


“Lo dejamos a nombre de Dios”, le dijeron en Saludcoop a Cesar Araujo antes de morir su hermano Roger

 

Irrespeto, inmoral, tristeza, dolor, rabia, impotencia, son varias de las palabras que está manejando en su doloroso vocabulario la familia Araujo Ensuncho, ante la lamentable muerte del periodista y locutor barranquillero Roger Araujo, también apodado “El mundialista”, en la clínica Salucoop Julio Medrano, del norte de la ciudad. Su hermano menor Cesar Araujo, que ha puesto el pecho ante esta situación y denuncia públicamente que este ente de salud le aplicó “el carrusel de la muerte” que le supo costar la vida a su hermano a los 72 años. Roger gozaba de buena salud, estaba feliz por su nuevo programa que precisamente inició con Cesar en emisoras ABC hace poco y tenía mucho proyectos para el cubrimiento de la copa América en Chile, los juegos olímpicos de Brasil, la eliminatorias para Rusia 2018 y por supuesto acompañar a su Junior del alma este domingo ante el Chico fútbol club. Pero todo eso se truncó por “la presunta negligencia médica” y la pésima atención a este paciente que después de tres infartos falleció el martes 12 de mayo a las 7:39 de la mañana.

Cesar, ¿Qué fue lo que pasó realmente?

Yo no quería hablar de esta temática, porque estoy en un momento muy difícil, pero lo hago para que no vuelva a pasarle a nadie, estas cosas como comunicadores que somos si hay que denunciarlas, ante de familia yo tengo una obligación con el oyente, hoy me pasó a mí y a mi familia, mañana puede ser cualquiera. Con lágrimas en los ojos les digo que uno no quiere que esto le pase nunca a nadie, pero le pasó a mi hermanito, pero esta vez el ejemplo es Roger Araujo, que no se mereció esta muerte así de lamentable. Roger dio todo por esta ciudad, Roger a todos los niveles de periodismo se sentía orgulloso de ser barranquillero, de ser colombiano, de ser periodista, se paseó por el mundo con su talento y voz, diciéndole al mundo, “Aquí está el Cañón del Caribe”, uno de los más grandes locutores de todo el país. Hasta los colegas “cachacos” lo reconocen. Lo digo con nombre propio, él llega por tercera vez a urgencias de la clínica Salucoop, el primer día lo revisaron de entrada por salida y le dijeron: “está mejor, váyase a su casa”, después llega por segunda vez con los mismos síntomas de dolor en el pecho y desgano, vuelven y lo atienden, de nuevo lo envía a la casa. Ya la tercera vez me tocó llevarlo con mi familia cargado en una silla porque ya no podía sostenerse por sus dolencias y olímpicamente la enfermera me dice; “no hay cama” y me lo sientan todo una noche en una silla con una dextrosa, le hacen unos exámenes y los pedí constantemente al laboratorio y por más de cuatro hora insistí y nada. Una de la medicinas que necesitaban ponérsela le dijeron a mi hermana que la comprara en la farmacia que no había en el momento, ¡qué tal!

Pero usted se encuentra en urgencias con un médico “amigo” del folclor vallenato que trabaja en Salucoop, ¿Cómo trató a su hermano en esos momentos?

Cuando me vi con el cantante y también médico Otto Serge me alegré, pensé que se iba a volcar en ayudar a mi hermano al ver en el estado lamentable en que se encontraba, él solo miro en unos de los computadores y me decía; “ya voy a atenderlo, él está bien, ya regreso a atenderlo”, se murió mi hermano y todavía lo estoy esperando. Seguí reclamando por una UCI y una cama para que Roger se pudiera recostar y volvía y me decía los médicos y enfermeras que no había disponibles. Desde las once de la noche y toda la madrugada del martes mi hermano tirado ahí en una cama con un suero que no le sirvió para nada, cuando le vinieron los infartos ahí si despertaron, los dos primeros corrieron como nunca y cuando vomitó sangre ahí si aparecieron los exámenes, las camas, los especialistas que de seguro estaban en su casa durmiendo y ya para que, en el tercer infarto se muere mi hermano…. lágrimas de Cesar Araujo. Antes de eso por fin le dan un cuarto aparte a Roger y me dice una de las enfermeras; “lo dejamos a nombre de Dios”, que ironía, el trabajo que tenían que hacer ellos se lo dejan a Dios y así como Poncio Pilatos “se lavaron las manos”.

Gracias a unos colegas del periodismo se lanzó una alerta por la situación de Roger y se pudieron conseguir camas en el Cari, en la Clínica del Caribe y hasta Salucoop, pero el esfuerzo fue en vano, ¿Tuvo que intervenir el periodismo para que se consiguiera una cama, no es lamentable?

Desafortunadamente es así, no se quien le dijo a Ventura Díaz, a Jorge Cura y a la red de periodistas, que en ellos con sus contactos sí pudieron hacerlo, pero la salud de mi hermano empeoraba y nuestro médico el doctor Barreto nos dijo que si se sacaba de urgencia a los diez metros se moría, ya Roger agonizaba y las tres camas se quedaron desocupadas. Ya para que, nuestro gremio si pudo y ellos no, que tristeza, mi hermano muerto y Salucoop se “lavó” las manos. Incluso, tuvimos apoyo de la doctora Alma Solano que al enterarse de esta situación intentó ayudarnos pero mi hermano no aguantó más……se despidió llorando, Cesar Araujo esta vez el Cesar de la tristeza.

 

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