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¡De la teoría a la realidad!

Por Antonio Andraus Burgos, Nueva York

Imagen cdn.oem-mlboe.com.mx

 

 

Como casi siempre ocurre, una cosa es lo que se puede apreciar cuando se cierran las puertas de los campos de entrenamientos, y otra muy diferente, cuando se termina el calendario oficial de los partidos de la temporada.-

 

 

Una cosa es la teoría, esa en donde se analiza, sobre el papel, las posibilidades de las novenas que compiten en el béisbol de las Grandes Ligas, y otra, muy diferente por cierto, cuando han concluido los 162 partidos de la temporada regular.

 

De la teoría a la realidad, hay un trecho largo y bien ancho. Y observen estas apreciaciones, para que vean que las cosas son así de ciertas.

 

Los Cachorros de Chicago, los campeones de la Serie Mundial 2016, no pudieron repetir como rivales en el Clásico de Otoño, pese a que tenían buen apoyo crítico, sobre todo, al ganar 15 de sus últimos 19 desafíos de campaña, en una final de sensación, que les aumentaba de manera considerable, la posición de retadores en grande para la cita final. Pero Joe Maddon y sus muchachos, no contaron con el oxígeno suficiente para alcanzar a la instancia del clásico.

 

A los Indios de Cleveland no les alcanzó para desquitarse y llegar a la disputa del Clásico de Otoño por segundo año consecutivo, aun con su nueva marca de 22 triunfos consecutivos en la campaña, y el favoritismo que se les otorgaban desde antes de iniciarse la fase final de la temporada, basados más que todo en lo que mostraban sobre los diamantes con su plantilla.

 

La ‘’Tribu’’ de Terry Francona lleva esperando 69 años para volver a ganar el Clásico de Octubre. ¿Será que a los 70— que se cumplen el año venidero —llegará la explosión de alegría para Cleveland y su paciente afición? Nada más hay que esperar, pero no el comienzo en abril sino el final en septiembre, para saber si por lo menos, llegan a la postemporada.

 

Los Dodgers de Los Ángeles marcaron un buen camino para esperar cosas mejores, pero al final, el grupo de Dave Roberts, fue vencido en la gran cita, en dos ocasiones, estando en su propia casa, derrotas que fueron la gran diferencia a la hora de la verdad.

 

Los Astros de Houston que no tuvieron mucho favoritismo al comienzo de la temporada, terminaron llevándose el primer gran título, acabando con una sequía de 55 años en conquistar la corona de la Serie Mundial, que, por fin, se llevaron este año para su casa, al vencer en el séptimo y último desafío a los Dodgers por pizarra de 5 carreras por 1, en Los Ángeles.

 

Mientras tanto, los Yanquis de Nueva York, comandados por Joe Girardi, llegaron mucho más lejos de lo que se esperaba, después de una campaña llena de contratiempos en su cuerpo de lanzadores, empezando por los integrantes de la rotación. Las lesiones aparecieron por todos lados, en los momentos claves de la contienda. Y sin embargo, lucharon denodadamente hasta el último out de la última entrada de ese séptimo partido por el título de la Liga Americana, perdiendo frente a los actuales campeones del Clásico de Otoño.

 

Los Nacionales de Washington, al mando del gran Dusty Baker, no pudieron dar el paso grande para llegar a la final de la liga, pese a que, sobre el papel, lo tenían todo para alcanzar, por lo menos, la disputa del título. Ganaron con relativa facilidad su división en el Viejo Circuito, pero volvieron a quedarse a mitad de camino en la postemporada.

 

Los Cascabeles de Arizona, por su parte, vieron frustradas sus ilusiones al caer frente a los Dodgers — al uno, dos, tres, en la serie divisional —, tras capturar el comodín, en el juego de vida o muerte, frente a los Rockies de Colorado, que también desarrollaron una admirable campaña. Por cierto, la divisa de Arizona también sumó una formidable temporada, pues tras un 2016 lleno de desventuras, con registro de apenas 69 triunfos y 93 reveses, en este 2017 acumuló 93 victorias frente a 69 derrotas, en otra curiosidad numérica de un año para otro: se cambiaron las estadísticas en juegos ganados y perdidos, pero no así los números de ambas campañas.

 

Los Vigilantes, de la mano de Jeff Banister; y los Medias Rojas, orientados por John Farrel, marcaron temporadas diferentes: los de Texas dejando mucho que desear por cuanto lo que mostraba su nómina era evidentemente bueno; y los de Boston, vapuleados por los Astros en la serie divisional de la postemporada, para que sus aspiraciones quedaran aplazadas para una nueva oportunidad.

 

Y qué se puede decir de los Gigantes de San Francisco, un club al que se le atribuyeron puntos de valía cuando se dio inicio a la campaña, orientados por un hombre tan experimentado como Bruce Bochy, fueron superados por los Cascabeles, dirigidos por Corey Lovullo; y los Rockies, teniendo como capataz a Bud Black, quedándose la divisa de la bahía además con el peor registro del año en la Nacional, al señalar una tarjeta con apenas 64 victorias y 98 derrotas.

 

Los sobresalientes

Imagen celebritax.com

Bueno, pero hay cosas buenas para resaltar, que dejan un buen sabor para el béisbol de las Grandes Ligas, como por ejemplo, la extraordinaria campaña de los Mellizos de Minnesota, en la Liga Americana, y la de los Cerveceros de Milwaukee, en la Liga Nacional.

 

Los Mellizos que venían de ser, en el 2016, la divisa con los peores guarismos en su circuito y de las Grandes Ligas, al acumular 103 derrotas frente a apenas 59 victorias, dieron un fabuloso vuelco este año, llegando a la disputa del comodín frente a los Yanquis, capturando la casilla del tercer equipo de la liga en la temporada, con 85 triunfos y 77 reveses.

 

Y los Cerveceros, mejorando su sistema de juego en casi todas sus líneas, dio batalla de la buena a los Cachorros y a los Cardenales de San Luis, dignos rivales de la división Central de la Nacional. Este año compilaron 86 ganados contra 76 perdidos, luego de un 2016 con más derrotas que victorias, al acumular 73 victorias contra 89 derrotas.

 

El inmortal Paul Molitor, el dirigente de los Mellizos, pudo rehacer su novena, conducirla con magistral acierto y llevarla al cambio que todos esperaban, para verla compitiendo mano a mano con todos sus contrincantes.

 

Otro tanto hizo Craig Counsell, el novato estratega de los Cerveceros, quien con algunos cambios en su plantel, pudo mejorar por completo la imagen de equipo perdedor, a uno competitivo y ganador en el Viejo Circuito.

 

En el fondo, ni los Mellizos ni los Cerveceros, estaban en los planes de los críticos, como novenas de jerarquía y con las exigencias de la campaña para resultar bien competitivos, ofreciendo resistencia de mucha calidad, pero cuando se recogieron los bates en septiembre, ambos clubes se colocaron en plan de batalladores, por decir lo menos.

 

El futuro de ambos equipos es promisorio, especialmente si la nómina sufre pocas variaciones, en los próximos tres años, porque con lo que tienen, pueden hacer mucho daño en las venideras temporadas.

 

El gran aspirante

 

Detrás de la corona de la Serie Mundial que se llevó para Houston el club dirigido por A.J. Hinch, hay que decir, con tranquilidad y objetivamente, que los Astros cumplieron un sensacional papel en la temporada; se deshicieron de sus rivales de la Liga Americana de manera indiscutible, y que sus contrincantes de postemporada, los Medias Rojas, en la ronda divisional, y los Yanquis, en la lucha por el campeonato, se vieron superados por una novena que tenía sed de triunfo y deseos de, por fin, ganar el Clásico de Octubre.

 

Tras una campaña poco aceptable en el 2016, con marca de 84 ganados y 78 perdidos, a 11 juegos del primer lugar de la división Oeste que ganaron holgadamente los Vigilantes, los Astros eran los grandes aspirantes a la corona para este 2017, porque se les consideraba un club con una buena combinación de novatos y veteranos, y con una rotación abridora digna para obtener mejores y más contundentes resultados que lo que había ofrecido en las tres pasadas temporadas.

 

Los Astros mostraron una forma envidiable de jugar béisbol. Jamás se amilanaron, jamás se entregaron; lucharon de tú a tú con todos y cada uno de sus rivales. Mostraron garra y deseos de superación en los pasajes más complicados que afrontaron. Y por eso, ganar la Serie Mundial, hace parte de una historia quizás irrepetible para esa novena, y posiblemente, para muchas otras.

 

Por cierto, hay otra cosa curiosa sobre el Clásico de Otoño. Al igual que los Astros, otros clubes, como lo Rockies y los Nacionales, de haber llegado a la gran final y ganar la Serie Mundial, también hubiesen conquistado por primera vez el codiciado trofeo del béisbol de las Grandes Ligas.

 

Como decía el inolvidable y controvertido estratega, Billy Martin, el afamado capataz de cinco novenas de las Grandes Ligas, entre ellas, los Yanquis, de donde salía y entraba cada vez que con rabietas y todo se enfrentaba al propietario del club, George Steinbrenner: ’’En el béisbol una cosa es la teoría, y otra, la práctica…’’

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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