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De González Llorente a Neil Armstrong

Por Oscar Domínguez Giraldo

El astronauta Neil Foto blogspot.com

A propósito de la nota sobre el 20 de Julio,me escribe un amigo historiador:

Antonio de Villavicencio era quiteño y tenía glúteos muy criollos, que andaban ya muy descansados porque había llegado a Cartagena desde abril. Y, claro, representaba al Consejo de Regencia establecido en Cádiz (al rey lo tenía Napoleón guardado en el muy idílico valle del Loira). ¿Y qué venía a hacer? Pues a conseguir que por estas partes reconocieran al muy menguado Consejo que, el pobre, sólo representaba a Cádiz (protegido por la armada inglesa) porque el resto de España estaba ocupado por tropas francesa.Triste cosa.
Los criollos habían permanecido fieles a la Junta de Sevilla que gobernó (o decía hacerlo) en representación del rey en el exilio y había logrado detener la invasión napoleónica de 1808. Hasta se mandaron auxilios de América para detener al francés. Ya para 1810, de la junta de Sevilla no quedaba nada; Napoleón mismo había ido a España a doblegar la resistencia. Ahora los criollos decidieron que qué Consejo de Regencia ni qué pan caliente y que ellos también podían formar Juntas en los reinos de América para defender los derechos del rey legítimo (Fernando VII). Por eso, por todos lados en el continente (Argentina, México, Venezuela) celebran fiestas de Independencia por sucesos de 1810, igualitos al 20 de junio.
Cuando Villavicencio llegó a  Cartagena, allí ya tenían armado un zafarrancho, que pospusieron por respeto a él. En mayo constituyeron su Junta y reconocieron al Consejo de Regencia. Pero en junio depusieron y mandaron al exilio al gobernador Montes y, además, no dejaron desembarcar al nuevo gobernador, enviado justamente por el C. de regencia. El ejemplo debió estar vivo en los conjurados del Observatorio, que armaron su juntita e hicieron lo mismo con el virrey.
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