Al instante

Cuerpo compuesto

Por Carlos Alberto Ospina M.

Imagen tt2.com

 

El siglo XXI está saturado de efectos colaterales a causa de los medicamentos, las nuevas píldoras y las sustancias volátiles que buscan paliar diferentes enfermedades y ayudar a calmar el dolor. La automedicación, los inhalantes y el uso recreativo de algunos químicos arrastran a otra especie de involución de la raza humana debido a los daños ocasionados en el estado mental, la memoria, el control corporal, el ánimo y las emociones. Este tipo de intoxicación temporal o permanente obedece al grado de insuficiencia orgánica, a la adicción y el desequilibrio del sistema nervioso central.

 

Muchas veces, sin saberlo, al interior del hogar se crea el hábitat favorable para el posterior consumo de alcohol y alucinógenos a partir de los efectos farmacológicos de cientos de mercancías: aerosoles, desengrasantes, pegamentos, correctores, desodorantes, óxido nitroso-dispensadores de crema batida, odorantes, limpiabotas y demás artículos que atentan contra la seguridad del consumidor.

 

“Todo comenzó con el enjuague bucal. Un día, en lugar de hacer buches, decidí tomarme una copa. Me gustó la sensación y al cabo de 15 minutos me había tomado el frasco completo, el mundo me daba vueltas. ¡Qué borrachera más hp!”. El joven de 12 años, Mateo, presentó varios síntomas de sobredosis como resultado de la ingesta de enjuague bucal. Este líquido contenía etanol (alcohol etílico), salicilato de metilo, peróxido de hidrógeno; entre otros ingredientes detectados en los exámenes de toxicología.

 

El adolescente bebió 500 ml del antiséptico en el lapso de un cuarto de hora. El menor de los síntomas fue la embriaguez seguida de presión arterial baja, dolor abdominal, náuseas, dificultad para respirar, somnolencia y descoordinación en los movimientos. El personal médico de urgencias al observar el descenso de los signos vitales activó el soporte respiratorio y los líquidos por vía intravenosa. A Mateo le realizaron exámenes específicos, electrocardiograma, radiografía de tórax y una endoscopia con el fin de buscar quemaduras en el esófago y el estómago. La experimentación afectó la córnea del ojo derecho y bajó el nivel de proteína en la sangre.

 

A Yaritza le encantaba el olor del marcador permanente. Cada semana le pedía uno nuevo a su mamá. Acumuló más de veinte rotuladores. Nadie echaba de ver que la niña de 10 años de edad dosificaba químicos peligrosos, removedores y líquidos de limpieza guardados en la alacena del apartamento. Estos artículos tienen componentes psicoactivos de corta duración, lo que lleva a la persona a inhalar, una y otra vez, para prolongar el efecto. También, el sujeto utiliza el método tradicional de respirar el humo por la boca o la nariz, y en ocasiones, “empaca” el inhalante y luego, mete la cabeza en la bolsa hasta que se evapore.

 

Claudia, la progenitora, sermoneaba a la señora del aseo: “Rosa Elvira, usted se está comiendo el spray…” A pesar de los cambios repentinos de comportamiento, los estados de euforia y las alucinaciones, los padres hicieron caso omiso adjudicándole esas reacciones “al amiguito imaginario” y al supuesto trastorno bipolar de Yaritza. Una tarde de abundante lluvia y truenos la niña murió por asfixia. El dictamen forense señaló “sobredosis” de partículas tóxicas concentradas en la bolsa plástica. Ignorar los peligros que representan los distintos productos de uso doméstico no significa negligencia de los papás.

 

La idea central consiste en no revictimizar a los niños y sus familias. La autorización expresa para divulgar estos dramas cuenta con el límite del respeto a la intimidad, el dolor ajeno, el anonimato y la identificación de los riesgos al interior del hogar.

 

El consumismo, la provocación y la curiosidad hacen remolinos con el abuso de unas cuantas mercancías, las cuales ayudan a crear la química de la muerte y el atajo funesto de la adicción a las drogas.

 

Enfoque crítico – pie de página. “Las encuestas nacionales indican que casi 21.7 millones de estadounidenses mayores de 12 años han usado inhalantes al menos una vez en sus vidas. La encuesta de Vigilancia del futuro (MTF) de NIDA revela que el 13.1 por ciento de los estudiantes de 8º grado han usado inhalantes. Los padres y los niños necesitan saber que incluso los episodios esporádicos o únicos de abuso de inhalantes pueden ser extremadamente peligrosos. Los inhalantes pueden alterar los ritmos cardíacos y causar la muerte por paro cardíaco, o bajar los niveles de oxígeno lo suficiente como para causar asfixia. El abuso regular de estas sustancias puede causar daños graves a los órganos vitales, como el cerebro, el corazón, los riñones y el hígado”. (Nora D. Volkow, MD, Director National Institute on Drug Abuse, NIDA, Estados Unidos)

Acerca de Revista Corrientes (2897 artículos)
Revista Corrientes es un propósito periodístico respetando los puntos de vista y la libertad de opinión de quienes aporten sus colaboraciones, análisis,artículos y columnas para su publicación. También se publican todos los comentarios respetuosos por desacuerdos con los contenidos de las colaboraciones publicadas.
Contacto: Sitio web
Ir a la barra de herramientas