Al instante

Crimen sin castigo de un “mártir” y 32 “impolutos”

Grupo Editorial El Satélite/Octavio Quintero

El ahora ex procurador Alejandro Ordoñez y el presidente Juan Manuel Santos a principios del año. (Foto: Javier Casella/Presidencia)

Circula en la red un par de documentos que dan luz a este comentario sobre la destitución del procurador Ordoñez por el Consejo de Estado (CE), al cabo de tres años de haber sido demandada su reelección.

Según uno de los documentos (VER: PUERTA GIRATORIA), el fallo del CE, al menos lo que se conoce, se basa en la violación del artículo 126 de la Constitución que dispone:

“Los servidores públicos no podrán en ejercicio de sus funciones, (…) nombrar ni postular como servidores públicos, (…) a quienes hubieren intervenido en su postulación o designación, (…)”.

Pese a esta disposición constitucional, tan clara a cualquier mediana inteligencia, la augusta Corte Suprema de Justicia (CSJ) lo postuló…

Eh ahí el primer mojón de una corrupción anunciada.

Luego llega la postulación al Senado, y en el segundo documento que aludimos arriba (VER: AMIGUISMO BUROCRÁTICO), aparecen los nombres de seis magistrados de la CSJ con parientes bien instalados dentro de la nómina de la Procuraduría. Y le sigue la lista de 26 senadores (13 conservadores, 9 de la U, 2 de Cambio Radical y 2 liberales) con sendos parientes ocupando cargos de procuradores regionales o provinciales bajo la égida de Ordoñez…

Eh ahí el segundo mojón de una corrupción anunciada.

Está fresca la tinta de los medios que denunciaron estas inhabilidades e incompatibilidades por encima de las cuales pasaron los honorables magistrados y senadores haciendo caso omiso y, quizás, burlándose del país en el coctel de festejo que sigue a todos estos continuos aquelarres de la Colombia corrupta.

Y el cuestionado procurador, tras haber ejercido en un 90 por ciento su periodo constitucional, sale cabeza en alto como víctima política de un gobierno que lo castiga por negarse a dar el SÍ al inmaculado plebiscito por la paz. Y con eso se le echa tierra a todo el proceso, quedando inmaculados (crimen sin castigo) los magistrados que lo postularon y los senadores que lo eligieron.

Tengo en la RED un corresponsal, Libardo (El alquimista), que cuando lee columnas como ésta me recuerda el poema de Bertolt Brecht que se colocó en el final de la película “la Cruz de hierro”, y que dice con relación a la muerte de Hitler: “Al fin ha muerto el bastardo, pero no os alegréis con su derrota porque la perra que lo parió nuevamente está en celo”.

En efecto, la Corte Suprema de Justicia acaba de ternar al cargo de procurador, en reemplazo de Ordoñez, al exvicefiscal y exfiscal (e), Jorge Perdomo, el mismo que hace poco dijo que no se había avanzado con la investigación penal contra el presidente de Saludcoop, Carlos Palacino, por falta de pruebas (¡¿?!).

 

Fin de folio.- ¿Qué garantías podrá ofrecer a la sociedad un eventual procurador que durante más de cuatro años cohonesta y participa directamente de un delito tan grave como engavetar el famoso expediente del robo a la salud?

Ir a la barra de herramientas