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CONTRAPLANO: Viajó el inventor de la candidatura de Belisario

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Imagen tnnnoticias.com

El humanista Marino Jaramillo Echeverri –el jefe conservador que se inventó en la década de los 70 la candidatura presidencial de Belisario Betancur Cuartas— acaba de cerrar su ciclo vital, en Bogotá, a los 94 años. Viajó ligero de equipaje, sin deberle nada a nadie, y marcó impronta en la política.

Marino Jaramillo Echeverri (q.e.p.d.) Foto eje21.com-La Patria

Marino Jaramillo Echeverri (q.e.p.d.)
Foto eje21.com-La Patria

Una doble pena moral que nunca pudo superar, causada por las muertes de doña Margot Moreno Henao, su adorada esposa, en la capital, y de Alvaro Pío, uno de sus seis hijos, en un accidente de tránsito, en Europa, le impidió llegar a la centuria que sí logró coronar su paisano nortecaldense Gonzalo Botero Zuluaga, el ex alcalde de Manizales.

En su primera candidatura presidencial, fruto de una disidencia conservadora con sabor a rebelión contra la Casa Ospina, el ex ministro de Trabajo del ex presidente Guillermo León Valencia y ex director de El Siglo puso en las urnas 417 mil 350 votos, el 19 de abril de 1970. La Registraduría dictaminó –en sospechoso veredicto– que el vencedor era el huilense Misael Pastrana Borrero, el frentenacionalista, y el general Gustavo Rojas Pinilla, el padre de la “Anapo”, el gran derrotado. El de Amagá quedó en la mitad de la tabla, haciéndole compañía al costeño Evaristo Sourdis Juliao, de Sabanalarga, Atlántico.

Doce años después –el 30 de mayo de 1982- el paisa Betancur (formado en las canteras del Laureanismo) repitió candidatura con gran éxito. Puso una alta votación, inusual para la época, de 3’168.592 sufragios e impidió la reelección que buscaba el ex presidente liberal Alfonso López Michelsen. El victorioso “Doctor Bélico” ignoraba que en su amargo trasegar presidencial lo esperaban catástrofes tan espantosas como la avalancha del Volcán Nevado del Ruiz y la hecatombe del Palacio de Justicia, baldones que lo marcaron para siempre. Sufre tanto en estos dolorosos aniversarios que preferiría almanaques que omitieran el mes de Noviembre.

Para muchos amigos y familiares del fecundo escritor y ex embajador en Bulgaria y Paraguay, el hombre del “Si se puede” no fue lo suficientemente generoso con aquel, en el momento de premiar a los promotores iniciales del “Belisarismo”. No obstante, a B.B. lo vio el barquero William Calderón, en el funeral, bastón en mano, en compañía de Dalita. El 4 febrero último cumplió 93 años y sigue bien campante el hijo de don Rosendo y doña Ana Otilia.

Hombre de dificultades, las que aprendió a palear en las filas del “Escuadrón suicida” que desde la clandestinidad le hacía oposición al dictador Rojas Pinilla, sus copartidarios Rodrigo Marín Bernal y Mario Calderón Rivera jamás le perdonaron haber aceptado formar parte del gabinete caldense del coronel Gustavo Sierra Ochoa por lo que representaban para el Laureanismo los gobernadores de charreteras apoltronados en el tercer piso del Palacio Amarillo.

Sobreviven al doctor Marino sus hijos Darío, Luz Marina, Clemencia, Angela y José, y sus diez nietos, entre los que se vislumbra como político de mucho futuro Alvaro Pío. Recordemos que fueron sus hermanos Darío, José, Mariela, Carlos, Octavio, Néstor y Mercedes.

La apostilla: Algún misterio debe tener para los jefes conservadores laureanistas caldenses la circunstancia de preferir morir en Bogotá, lejos de los pagos que los mecieron. En el altiplano cundiboyacense fallecieron, en su orden, Mario Calderón Rivera, Rodrigo Marin Bernal y Marino Jaramillo Echeverri, entre el 5 de enero de 2014 y el 19 de marzo de 2016.

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