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CONTRAPLANO: Unos padres orgullosos de sus hijos

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Mauricio Gómez y su padre, el periodista y dirigente conservador Alvaro Gómez

Cada cierto tiempo surgen en los medios periodísticos unos “hijos de tigre” (por llamarlos de alguna manera) que brillan con luz propia en el oficio que antes abrazaron sus progenitores. Veamos algunos casos puntuales:

Mauricio Gómez Escobar –hijo del inmolado estadista Alvaro Gómez Hurtado—obtuvo recientemente el Premio CPB a la vida y obra de un periodista. El nieto del expresidente Laureano Gómez no necesita presentación.

Lucas Pombo Santos –hijo del director de El Tiempo, Roberto Pombo— se foguea en el cuarto poder en el equipo de La W, comandado por el hiperactivo Julio Sánchez Cristo.
Juan Carlos López –hijo del veterano comunicador Orlando López García- se consolida como uno de los más sobresalientes profesionales de la información política en el cotizado elenco de la cadena de televisión CNN, dándole un manejo ecuánime a la caótica situación partidista estadounidense.

Enrique Santos Calderón y su hijo Alejandro.
Foto cloudfront.com

Alejandro Santos Rubino –hijo de Enrique Santos Calderón, el de “Contraescape- ha sabido sostenerse como director de la revista Semana pese a la compleja situación que le genera la presencia de su tío JMS, en la Casa de Nariño, hace casi siete años.

Isaías Romero –hijo de Angel Romero, jefe de redaccion del diario La Opinión, de Cúcuta— acaba de ganar en territorio norteamericano un importante premio literario que lo incorpora automáticamente al equipo de escritores de la casa editorial promotora del exigente concurso. (Ofreceremos mayores detalles en el momento adecuado).
Carlos Alberto Ospina –hijo de don Ramón Ospina Marulanda- debuta con halagüeñas perspectivas como comentarista de temas de opinión en dos portales de buena audiencia, poniendo a un lado lo taurino, que ha sido su fuerte en la radio antioqueña.

Camilo Baquero Medina –hijo de Alba Lía Medina- se destaca como cronista de temas generales en el influyente diario La Vanguardia, de Barcelona, España.

Andrea Domínguez Duque –hija de versátil periodista Oscar Domínguez- sobresale por sus crónicas para la radio internacional, que origina unas veces desde Bogotá y otras desde Rio de Janeiro.

Daniel Samper Ospina y su padre Daniel Samper Pizano Foto eltiempo.digital

Juan Jacobo Castellanos –hijo del maestro Alfonso Castellanos- impone su personalísimo estilo en sus informes en directo para los noticieros del Canal Caracol, convertido desafortunadamente, en los últimos años, en una despreciable letrina de crónica roja y todas las desgracias que campean en ciudades y pueblos de Colombia.
Juan Carlos Pardo –hijo del maestro Antonio Pardo García- vive una situación periodística parecida a la del anterior, por culpa de la estupidez editorial del canal de los Santo Domingo. (Otro gallo cantaría si viviera el escrupuloso don Julio Mario).

Juan Carlos Velásquez –hijo del experimentado colega Javier Velásquez Yepes- lleva por senderos plausibles el Club de la Prensa, de Medellín.

Rodrigo Pareja Montoya –hijo del legendario Luis Pareja Ruíz- vuelve a marcar la pauta en materia reporteril, después de someterse a dos operaciones de corazón, y también sobresale como columnista político en el diario local El Mundo, de Medellín.

Yamid y Yamid Amat
Foto eltiempo.digital

Juan Pablo Hernández, Felipe Jaramillo y Luis Carlos Vélez (hijos, en su orden, de Javier Hernández, Esteban Jaramillo y Carlos Antonio Vélez) hacen quedar bien a sus progenitores en los medios audiovisuales.

Otros hijos que han sido guardianes de la heredad en los medios impresos: Fidel Cano Correa, director de El Espectador; Nicolás Restrepo Escobar, director-gerente de La Patria; Juan y Ana Mercedes Gómez, directores de El Colombiano, y José Eustorgio Colmenares Ossa, director de La Opinión.

La apostilla: Hallábase enfermo de gravedad, en su mansión, un potentado gringo e hizo comparecer en sus aposentos a sus dos únicos hijos. El uno era ambicioso, de gran iniciativa empresarial; el otro, un perezoso incorregible. El magnate le preguntó al primero: ¿Cuál es tu máxima aspiración en la vida? Respuesta: “Padre: ser director del diario New York Times”… A la misma pregunta, el abúlico heredero contestó: “Pues, papá: ser hermano del director de ese gran periódico”…

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