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CONTRAPLANO: Unas históricas metidas de pata

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Yamid Amat, de pie "metió la pata" con un maremoto en Bolivia y Castellanos en una "transmisión bilingüe" Foto El Tiempo

La prensa, la radio y la televisión han sido ricos manantiales de gazapos que nutren a los guardianes del buen decir, la ciencia del lenguaje y el arte del estilo.

Sin querer mortificar a nadie, nos hemos dado a la tarea de acopiar una serie de metidas de pata registradas en el pasado en algunos medios.

Abrimos nuestro cofre con estas perlas periodísticas que giraron alrededor de dos personajes de talla mundial que fueron huéspedes de la capital colombiana en diferentes épocas:

1) La transmisión bilingüe. El 17 de diciembre d 1961, en el inicio de la histórica visita que practicaba a Bogotá el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, en compañía de doña Jackie, su esposa, dijo el maestro Alfonso Castellanos, desde el transmóvil número 1 de la Emisora Nueva Granada: “Esta transmisión bilingüe llega a ustedes, en español y en castellano, a través de Radio Cadena Nacional”.

2) La caída del Papa. El 22 de agosto de 1968, en la primera visita que un sumo pontífice hacía a nuestro país, una destacada figura de la radio (q.e.p.d.) lanzó un mensaje urgente desde su puesto fijo de transmisión, en el momento del arribo del notable personaje porque le pareció ver que “el papa Paulo VI se había caído”. Los compañeros de narración enmendaron la plana rápidamente: Su Santidad no se había caído sino que al descender del avión que lo trajo de Roma, se echó al piso del muelle internacional del aeropuerto El Dorado para besar tierra colombiana.

Primera página de El Tiempo. Foto ghnino.com

Primera página de El Tiempo.
Foto ghnino.com

Los falsos atentados. Dos ruidosos “embuchados” periodísticos se produjeron en torno a los ex presidentes Misael Pastrana Borrero y Alfonso López Michelsen. Los falsos atentados motivaron drásticas sanciones para los medios que propalaron las imaginarias “primicias” sin tomarse la molestia de verificarlas en los propios círculos de los personajes “atacados”.

El primero sucedió el 9 de junio de 1970, cincuenta y nueve días antes de que asumiera el poder como último mandatario del Frente Nacional el abogado conservador huilense Pastrana Borrero.

Haciéndose pasar por Rafael Naranjo Villegas, el futuro secretario privado de Palacio, un desconocido telefoneó a la redacción de Radiosucesos RCN para reportar un supuesto atentado criminal contra el electo presidente de Colombia. El locutor del noticiero, Fabio Becerra Ruíz, quien recibió la llamada, puso al corriente de la “voz de alerta” a los redactores de turno, César Fernández Riveros y Héctor Rincón Tamayo para que ellos, si a bien tenían, tomaran la decisión de publicarla o no, en ausencia del director Alberto Acosta Penagos. La tripleta –que luego sería objeto de interrogatorios en una estación de policía– resolvió emitir la “chiva” pero insistiendo en que no había confirmación oficial del presunto episodio. Las agencias internacionales acogieron la falsa especie y se armó la gorda. El propio doctor Naranjo la desmintió categóricamente. El alto gobierno convocó una rueda de prensa para tranquilizar al país. Investigados los hechos, el presidente Carlos Lleras, furioso, ordenó que se sancionara con el cierre por cinco días del noticiero Radiosucesos que se emitía desde una vieja casona del Barrio La Merced, a una cuadra del Parque Nacional, de Bogotá. Becerra, quien perifoneó la “noticia” redactada a primo y dúo por César y Héctor, recuerda que esta fue la única vez en la historia de Colombia que una cadena radial se vio imposibilitada de transmitir sus informativos a nivel nacional durante una semana por disposición oficial.

La “muerte” de López. Un periodista en agraz llamado Patricio Candia se dedicaba un domingo en la tarde a hacer prácticas en los teletipos que compartían en Bogotá para algunos menesteres las agencias Efe y Upi y de pronto le dio por improvisar, en vía de ensayo, un flash “matando” al entonces presidente Alfonso López Michelsen. El principiante no advirtió que el canal estaba abierto y la noticia se regó como pólvora. El desmentido de Palacio no se hizo esperar. La crisis fue capoteada por el periodista español Zoilo Martínez de la Vega, el delegado de Efe para Colombia, y su mano derecha, Guillermo Tribin Piedrahita, quien ante la hostilidad palaciega bogotana fue trasladado del todo a la base principal de la agencia, en Madrid, donde se jubiló con el paso de los años. “No hay un mal Candia que por bien no venga”, decían con cierta guasa los amigos de Tribin.

La apostilla: Si el maestro Alberto Acosta hubiese estado en su oficina, en el momento del “embuchado” del falso atentado a Pastrana padre, él habría optado por hablar directamente, de inmediato, con el presidente electo, antes de que sus redactores incurrieran en semejante barrabasada.

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