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CONTRAPLANO: Un Almanaque cuya fama va de boca en boca

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Pielroja Imagen blogspot.com

En el 2005, cuando la multinacional Philip Morris (fabricante del llamado “Hombre Marlboro”) compró por 310 millones de dólares la Compañía Colombiana de Tabaco (productora, entre otras marcas, de Pielroja, Derby y Boston) desestimó un importante valor agregado:

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No quiso quedarse con el famoso Almanaque y dejó en libertad a sus distribuidores para que –si a bien tenían– lo patrocinaran y continuaran obsequiándoselo a sus clientes, favorecedores y amigos. Esta tradición –nacida en 1934– duró 70 años.

El Calendario –que como el prestigio del cigarrillo del indio dibujado magistralmente por el suicida Ricardo Rendón, vuela de boca en boca— con el paso del tiempo viene sufriendo algunos cambios, sin que haya desmejorado la calidad del producto, en manos de unos dueños invisibles.

Aquí están las variantes: 1) Ya no es gratuito; si quiere llevarse el suyo, páguelo. 2) Se vende de manera ambulatoria hasta en las esquinas de los semáforos, como si fuera un libro de Garcia Márquez o de Vargas Llosa, recién “pirateado”. 3) En la única foto del ejemplar correspondiente al 2017 ya no prima como antaño la modelo fumadora. Ahora mandan la parada, en la mayoría de estos almanaques, personajes tan carismáticos como el papa Francisco y la Virgen de Guadalupe. 4) Si no le simpatiza el tema religioso, le quedan dos opciones al comprador: panorámicas a todo color de grandes metrópolis famosas y/o encantadores paisajes cargados de atractivos jardines y frondosa vegetación. 5) Por la fuerza de la costumbre, los consumidores siguen llamándolo de dos maneras: el almanaque Pielroja o el almanaque Coltabaco, pero no hay tal. (Como diría el ex presidente del corbatín: ni lo uno, ni lo otro…todo lo contrario). El cigarrillo continúa llevando fumadores a los cementerios y la paisa Coltabaco ya no existe como planta industrial y fue sustituida por la gringa Philip Morris.

Imagen emaze.com

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Este calendario (pulcramente elaborado) es una copia exacta del que publicó y regaló durante muchos años a sus clientes la Coltabaco. No es tan famoso, internacionalmente, como el Bristol, el de la eterna portada anaranjada, pero es más útil y práctico.

Volvamos a su descripción: La Philips no suele brindar patrocinios en ningún país a obsequios editoriales aparentemente costosos para sus clientes y amigos y en el marco de tales políticas determinó que cesara la publicación del tradicional catálogo que incluye los 365 días del año, el santoral completo, las fiestas religiosas y civiles y los «puentes» que se inventó el finado senador cartagenero Raimundo Emiliani. Como reza el eslogan de «El aprendiz», reality que hizo famoso, en la TV estadounidense, al ahora presidente electo Donald Trump: “Nada personal, solo cuestión de negocios”.

La historiadora Ofelia Peláez, quien repite invitación a este espacio, nos recuerda que nuestro almanaque tiene una hoja desprendible para cada día; comenzó a circular alrededor de 1934 cuando la empresa quiso fomentar entre las mujeres el consumo de sus cigarrillos, creados en 1924. Su símbolo, un indio de vistoso penacho junto a la imagen de una hermosa mujer, modelo o reina de belleza, desde sus inicios se constituyó en su portada. Algunas fotos eran traídas de Estados Unidos y en ellas aparecieron actrices de Hollywood. Sólo en algunas oportunidades, en 1962 y en 1969, se cambió la foto de una mujer por la de una pareja; hubo un año también en el que se omitió la fotografía de la modelo y apareció solamente un cenicero. Por muchos años se consideró un honor salir en el calendario.

La apostilla: En próxima entrega nos ocuparemos de El Bristol (el almanaque más viejo del mundo) que cada año se vende al menudeo, a precio de huevo, en semáforos, tiendas, farmacias, plazas de mercado y centros de recreación.

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