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Contraplano: Tres cumbias bien redactadas

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com

teleradioamerica.com

Si el maestro José Barros, !alma bendita!, hubiera sido escritor o periodista, les habría sacado una ventaja sideral a sus competidores a la hora de parir una novela o una crónica.

Sus letras eran unas hermosas poesías que en ritmo de cumbia conquistaban los públicos de su país y del resto del continente.

El músico y compositor –nacido en El Banco, Magdalena, el 21 de marzo de 1915 y fallecido en Santa Marta el 12 de mayo de 2007– le cantó con su verbo iluminado a la famosa embarcación de Guillermo Cubillos; a la maldita violencia que no permite que en el campo haya nueva floración y al minero (como lo fue él, en su juventud, en Segovia) que busca la muerte o la esperanza perdida, en el fondo del socavón.

Una de las grandes virtudes de don José Benito era el formidable estilo con el que redactaba su párrafo de entrada, en cada composición, que en el periodismo se llama lead.

La entradilla o lead es el breve párrafo situado entre el titular y el cuerpo de una noticia. Está compuesta por las seis preguntas esenciales del periodismo: ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿por qué?

Los maestros del oficio dicen que en la escritura se debe utilizar el esquema de la pirámide invertida, esto es, comenzar por los hechos más importantes para acabar con los más secundarios o menos importantes en el desarrollo de la noticia.

Para la muestra, ofrecemos a los lectores unos botones al compás de la cumbia colombiana: Para nuestro gusto, el mejor lead del maestro Barros es el de “La Piragua”:

“Me contaron los abuelos que hace tiempo navegaba en el Cesar una piragua, que partía de El Banco, viejo puerto, a las playas de amor en Chimichagüa/ Capoteando el vendaval se estremecía e impasible desafiaba la tormenta y un ejército de estrellas la seguía, tachonándola de luz y de leyenda”. !Maravilloso!

Existen más de cien versiones fonográficas de esta preciosa historia. La mejor, de lejos, es la del cantante costeño Gabriel Romero, quien tuvo el privilegio de ser el primero en llevarla a los acetatos.

De Barros también grabó Romero otras dos hermosas cumbias que arrugan el alma:

Violencia: “Oigo un llanto que atraviesa el espacio para llegar a Dios/ es el llanto de los niños que sufren, que lloran de terror/ es el llanto de las madres que tiemblan con desesperación, es el llanto de Dios. Violencia, maldita violencia, por qué no permites que reine la paz, que reine el amor, ¿por qué te empeñas en teñir de sangre la tierra de Dios?/ ¿por qué no permites que los niños puedan dormir en sus cunas, sonrientes de amor”. ¡Dramático!

Cerramos esta formidable trilogía del inolvidable poeta y músico magdalenense con los primeros versos de “El Minero”:

¿“Qué será lo que busca el minero en la oscuridad de la mina/ la muerte rápida o lenta o su esperanza perdida? / ¿Acaso busca ilusiones y sólo encuentra quimeras en aquellos socavones de la mina traicionera”? ¡Acongojante!

La apostilla: El cumbiambero mayor, Gabriel Romero, nacido en Sabanagrande, Atlántico, suele presentar a “La Piragua” como “La reina de todas las cumbias” y no se equivoca, en su elección musical: el aplaudido artista colombiano ha sido uno de los mejores intérpretes del cancionero del maestro Barros que en gloria esté.

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