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CONTRAPLANO: Regresó a Jericó Monseñor Augusto Trujillo Arango

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Monseñor Augusto Trujillo Arango (q.e.p.d) Foto eje21.com

 

Ocho años después de su muerte, ocurrida en Manizales el sábado 24 de febrero de 2007, han sido trasladados a Jericó con el consentimiento de su hermana doña Lía, la ex banquera, y sus sobrinos los despojos mortales de Monseñor Augusto Trujillo Arango, quien fue considerado por muchas décadas el mejor orador sagrado de Colombia. Sigue vacante el sitial que dejó su famoso Sermón de Las 7 Palabras de los viernes de pasión por la cadena radial Caracol que acaparaba toda la sintonía nacional.

Jericó, Antioquia Foto staticflickr.com

Jericó, Antioquia
Foto staticflickr.com

Los restos tienen ahora descanso eterno en una sepultura que se le asignó en la Catedral de la centenaria diócesis de esa ciudad cafetera de Antioquia que el prelado regentó con enorme dinamismo y fervor durante diez años, entre 1960 y 1970. La cripta está situada a los pies de la Virgen de las Mercedes que el prelado veneró a lo largo de su carrera eclesiástica.

Sepultura de Monseñor Trujillo Arango

Sepultura de Monseñor Trujillo Arango

Todos los pormenores del discreto traslado del ataúd, desde la capital caldense hasta esa apacible población, los acaba de publicar el comunicador social Nelson Augusto Restrepo, en la edición número 56 de la Revista Mirador del Suroeste que orientan Jaime Vásquez Restrepo y Alonso Orozco Cadavid. La información fue apoyada con gráficas del acto de fe católica que fue todo un acontecimiento para la feligresía jericoana que amó, respetó y acató a su pastor. El carismático religioso fue el tercer obispo que tuvo Jericó, famoso en el pasado por la fabricación de los mejores carriles paisas y ahora por ser la tierra natal de la única santa colombiana con nicho propio en los altares.

El cronista evoca la dilatada trayectoria de Monseñor Trujillo: El 24 de junio de 1960 llegó a la ciudad de Jericó, capital diocesana, Monseñor Augusto Trujillo Arango, natural de Santa Rosa de Cabal. Consagrado obispo el 9 de junio de 1957 en la Catedral de Manizales. Le dio a la Diócesis una perfecta organización, pues participó en el Concilio Vaticano II. Gobernó hasta 1970 cuando pasó a regir el Arzobispado de Tunja. Juan Pablo II aceptó su renuncia al gobierno de esa arquidiócesis el 2 de febrero de 1998 y desde entonces vivió con su familia en Manizales durante los últimos nueve años. Allí falleció el sábado 24 de febrero de 2007 a las 8.25 de la mañana, a los 84 años de edad.

Así describe el colega Restrepo el retorno de los restos a la provincia cafetera antioqueña, cruzada que abanderó y coronó exitosamente el actual obispo, Monseñor Noel Londoño Buitrago:

Una delegación de Jericó viajó a la capital caldense para participar del rito de exhumación y traer a su querido Obispo, que fue recibido en medio de encontrados sentimientos de alegría, júbilo, gratitud, admiración y recuerdos imborrables. Desde entradas horas el pueblo se tornaba diferente; había expectativa y el ambiente que se vivía era inusual; sería el día del retorno, el recogimiento espiritual y amistoso con quien durante toda su vida dio muestras de profunda y leal amistad con todos sus moradores; los altoparlantes de la Catedral dejaron oir la voz potente y fina cuando el Obispo se despidió en 1970 Para trasladarse a la ciudad de Tunja y segmentos de sus Siete Palabras del pasado. (Milagros de las grabaciones magnetofónicas). El acto fue multitudinario. Oleadas de pañuelos blancos flotaban en el parque principal en señal de bienvenida, admiración y gratitud. Treinta sacerdotes concelebraron la Misa que precedió al rito final de ingreso del ataúd en su nueva morada terrenal.

La apostilla: Así como se hizo con sumo cuidado y devoción el traslado de los restos de Carlos Gardel, de Medellín a Buenos Aires, entre el 19 y el 26 de diciembre de 1935, para ser sepultados en el cementerio de La Chacarita, se practicó calladamente el trasteo de los restos de Monseñor Trujillo, de Manizales a Jericó, para ser inhumados en la Catedral de la patria chica de la Hermana Laura, la primera santa colombiana.

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