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CONTRAPLANO: La manida práctica del condón usado

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Imagen notitotal.com

En los últimos años ha hecho carrera en los Estados Unidos la práctica del condón que se bota, después de usarlo, cuando el trabajador damnificado acumula una antigüedad de por sí respetable en la nómina de la empresa.

Este inapelable procedimiento ha cobrado particular auge en las famosas siglas CNN (Cable News Network) la red de televisión gringa creada en 1980 por el magnate  Ted Turner, que ahora es operada por Turner Broadcasting System, una subsidiaria de Time Warner.

La inexorable antigüedad –a medida que avanza—genera una permanente sensación de inseguridad laboral entre los periodistas que se ponen a diario ante las cámaras para llevarle al auditorio continental las noticias en caliente, acabadas de salir del horno. El nerviosismo es un convidado frecuente en el espacioso set de Atlanta.

Produce miedo de verdad en la red hemisférica la llegada inminente del temido día con la aplastante notificación, según la cual, al elegido de turno para ser botado –como el preservativo– no se le renovará el contrato de trabajo. En otras palabras, “póngase a buscar empleo en otros medios, pues ya,  aquí, no va más”.

Recurso humano y talento, son desechables en CNN.
Imagen tusemanario.com

La víctima más reciente de esta “guillotina” es el periodista argentino Carlos Montero, quien comparte roles, en la conducción del programa matutino “Café”, desde la capital de Georgia, con las comunicadoras venezolanas Alejandra Oraa y María Alejandra Requena. El gaucho lleva más de 20 años al servicio del canal que ha resuelto no renovarle su contrato. O sea que no estará en los planes de CNN para el 2018.

Antecedió al argentino la presentadora colombiana Patricia Janiot, quien cuando renegociaba su contrato con los “duros” ejecutivos de Atlanta, les hizo una serie de exigencias que apuntaban a mejorar sus condiciones económicas y laborales, apoyándose en una propuesta de trabajo que tenía de parte de “Univisión”, su primera casa en Estados Unidos. Le dijeron “no, váyase para allá”, después de 25 años de servicios   y se apresta a engrosar el elenco de paisanos  nuestros, liderados por Daniel Coronell,  en los dominios del Tío Sam. a partir de la primera semana de enero.

En la nómina de los “decapitados” laboralmente por CNN figuran Glenda Umaña, Lucia Navarro, Mercedes Soler y Juan Carlos Vélez, de quien se dice que ha estado merodeando por la enorme mole televisiva de Atlanta con la pretensión de que se piense en él como posible sustituto de la Janiot. El testarudo aspirante al regreso no comprende que allá, al parecer, no quieren saber nada del hijo de Carlos Antonio Vélez. No está en los planes del canal volver a tener que echar al arrogante comunicador que suele convertir sus despidos en renuncias inexistentes. (Remember CNN y Caracol Televisión).

Solo dos periodistas colombianos se han ido voluntariamente del elenco de las tres consonantes gringas: Mauricio Gómez y Claudia Palacios. También se marchó por su propia voluntad el cubano Ismael Cala, quien recorre el continente  dictando conferencias sobre la filosofía de la felicidad. El versátil presentador decidió no trabajar más bajo la ominosa  espada de Damocles de la cadena televisiva de Mr. Turner.

Frente a la implacable “cuchilla”, ya saben a qué atenerse, con el paso de los años, entre otras, estas  figuras que sobreviven en CNN. Juan Carlos López, Camilo Egaña, José Levy, Xavier Serbiá: Gabrielita Frías, Fernando del Rincón, Ione Molinares, Patricia Ramos (nacida en Bogotá y criada por sus padres mejicanos en el D.F.); Guillermo Arduino, Gustavo Valdés, Rafael Romo, María Santana, Gilbert Vega, Elizabeth Pérez, Miguel Angel Antoñanzas, Francho Barón,  Rey Rodriguez, Maria Regina Bustamante, Ana María Luengo-Romero, Samuel Burke, Mario González e Iván Pérez Sarmenti. (¿Cuáles estarán en capilla?).

La apostilla:  Ante panorama tan sombrío, aquí cabe parodiar al inolvidable poeta cartagenero Luis Carlos López, “El Tuerto”:  Doña Jubilación, la queremos más que a nuestros zapatos viejos!

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