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CONTRAPLANO: La avenida de los locos

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Manizales Foto La Patria

Hace 30 años fracasaba en Manizales una cruzada que apuntaba a impedir la construcción de la Avenida del Centro y la demolición de un edificio de dos pisos, de propiedad de don Aparicio Díaz Cabal, el viejo enterrador de la comarca caldense, en el entorno de Los Fundadores. Pregonero principal de la estéril oposición a la obra urbanística fue un pequeño periódico llamado “Fermín”, simplemente, que tenía como  editorialista al conocido empresario de pompas fúnebres. Del tabloide, que se imprimía en la Editorial Universitaria, eran sus únicos redactores Roberto Montes Mathieu y Octavio Hernández Jiménez.

Varios ejemplares de la olvidada publicación acaban de ser encontrados  entre los archivos de cosas viejas que conservó celosamente, por décadas, la viuda de don Aparicio, doña Ofelia Misas de Díaz Cabal, fallecida el 4 de julio último, en su casa del oriente manizaleño.

Don Aparicio Díaz Cabal.
Foto eje21.com.co

Aquí le damos curso a una catilinaria editorial del famoso enterrador: “La avenida de los locos la trasbocó un borracho que elaboraron en la Universidad  y lo prenden en el Estadio. Y en su infernal zig zag pasa por el Hospital, se estrella en el Cementerio, rebota en el Barrio Obrero, hace de aquel un polvero y sin parar por el reguero los niños del parque a volar… Y el borracho en su ceguera, en su diabólica carrera, tumba el Alfonso López, los bomberos y el Olaya Herrera… Los Fundadores dirán si vuelven a fundar. De la casa y museo de Aparicio Díaz Cabal que fue de Dios el trofeo a mi ciudad. Todo rodó por el suelo, víctima de ese borracho y de esa administración modelo… Y el borracho en su ceguera, en su diabólica carrera, tumba el Alfonso López, tumba los Bomberos y el Olaya Herrera”… El dio gracias a Dios porque llegó vivo al cementerio”.

Los editores ilustraron la vaciada con un retrato de medio cuerpo del autor y fotos a color de la escombrera que dejó la demolición en ese punto clave de La Quiebra del Guayabo.

El binomio Montes-Hernández que también se oponía al proyecto vial que se llevaba de calle la funeraria y la residencia de los Díaz-Misas había dicho el 15 de noviembre de 1987:

“Cuando se avecinaba la construcción de la Avenida del Centro, hecho que traería consigo el arrasamiento del edificio La Equitativa, Díaz Cabal escribió en cartelera un texto que reflejaba con ironía su malestar frente a la futura demolición de aquella casa-museo que él soñaba legar a Manizales”.

En otra nota, titulada “Una pasión truncada”, subrayaron años después los acompañantes de su inútil causa: “La demolición del edificio. La destrucción de un sueño, sostienen amigos y allegados a don Aparicio Diaz Cabal, fue motivo para su deceso. El  alzó la voz, ideó soluciones, clamó a los ediles, trató de movilizar, alertó  con volantes , mensajes de prensa y radio, pero la ciudad permaneció muda. Piedad Lucia, su hija, testigo del drama de su padre, narró a los reporteros de “Fermín” una visión personal de aquel absurdo urbano”.

La avenida del centro 
Foto La Patria

“La Equitativa” –la de la carroza tirada por caballos percherones— tuvo cinco lugares de funcionamiento durante su existencia: Nació en los bajos de la Catedral, en la carrera 22 con la calle 23. Se trasteó  seguidamente a la carrera 23 con la calle 26, diagonal al actual Edificio Don Pedro. Se instaló luego en la Quiebra del Guayabo, en la carrera 22 entre calles 31 y 32 (sector de Fundadores). Al sufrir expropiación, en 1972, para abrirle camino a una reforma urbana, lio bártulos a los bajos de la Iglesia de Cristo Rey (en el entorno del Cementerio de San Esteban) con el apoyo del Padre Rodrigo López Gómez. Y finalmente se fue con su intimidante surtido a la esquina de la Avenida Santander con la calle 46, en donde funcionó hasta su desaparición.

Recordemos que doña Ofelia acompañó a su marido en todo el recorrido que tuvo la famosa funeraria y que el más reconocido empresario de pompas fúnebres que tuvo el departamento de Caldas, en el siglo pasado, nació el 17 de agosto de 1909, en la finca “La Concordia”, de Palestina y murió en Manizales el 21 de junio de 1979 a los 70 años

La apostilla: El yerno William Valencia Chica cree que la Funeraria de su suegro pasó sus últimos años entre la vida y la muerte, por estar en el perímetro comprendido entre Clínica de La Presentación y el cementerio de San Esteban.

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