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CONTRAPLANO: Entre presidentes y periódicos

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Imagen ladiligencialibros.com

Cosas que ocurrían en el pasado en el diarismo nacional y de las cuales no queda ningún vestigio. Empecemos por recordar  que los cuatro cotidianos bogotanos dejaron de pertenecer a las casas Santos, Cano, Ospina y Gómez.

Así como El Siglo odiaba al presidente Mariano Ospina Pérez,  La República detestaba al presidente Laureano Gómez Castro. Los máximos jefes conservadores vivieron en constante rifirrafe en los diversos escenarios d la vida nacional.

Cruzaban aceros toledanos  El Tiempo del presidente Eduardo Santos Montejo  y El Liberal del presidente Alfonso López Pumarejo.

La dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla cerraba El Tiempo (provocando el nacimiento temporal de Intermedio) y le encomendaba al maestro Alberto Acosta Penagos la publicación del diario oficialista La Paz. Simultáneamente, por la clausura de El Espectador, nacía el semanario Sucesos, bajo la dirección del poeta Rogelio Echavarría, fallecido recientemente.

Con la muerte prematura del caudillo conservador Gilberto Alzate Avendaño, en tiempos de la alternación bipartidista,  desaparecieron su Diario de Colombia y su  opción de llegar a ser el segundo presidente del Frente Nacional, dejándole  expedito el camino a Guillermo León Valencia para suceder al presidente Alberto Lleras Camargo.

Así como el presidente Carlos Lleras Restrepo creaba el semanario Nueva Frontera para tratar de amargarle su cuatrienio al presidente Alfonso López Michelsen, su ex canciller se inventaba en el Palacio de San Carlos un pequeño cuadernillo, a manera de réplica burlesca, llamado “La Nueva Arrechera”. Ya no existía el hebdomadario La Calle, del ex compañero-jefe del MRL, para que asumiera la defensa del Mandato Claro.

Desde “El Tábano”, su explosiva columna semanal de La República (el diario de su marido) doña Bertha Hernández ponía a transitar por carretera destapada al presidente López Michelsen, por la sospechosa vía a “La Libertad”, la finca de su hijo Juan Manuel,  en los Llanos orientales. Este escándalo estuvo a punto de precipitar una crisis institucional de grandes proporciones.

En otro sonoro zafarrancho, López presionó la salida de El Tiempo de Lucas Caballero Calderón (Klim) quien se trasteó a El Espectador, llevándose consigo una nutrida cauda de lectores.

El presidente Carlos Lleras Restrepo arremete contra la plana mayor de El Espectador al acusar  a los Cano de evadir impuestos y defraudar al fisco nacional, denuncia que causó un grave deterioro en las relaciones entre los Lleras y los Cano. Algunos notables realizaron estériles esfuerzos en procura de una reconciliación. Pese a la delicada imputación, el patriarca don Gabriel Cano sostenía que seguía siendo un llerista de la clase A. Un hijo homónimo (Carlos Lleras de la Fuente) sería en el futuro director del diario, pero tiempo después, cuando el cotidiano había pasado a ser propiedad del magnate barranquillero Julio Mario Santo Domingo.

Colapsaron los tres medios que fundó para su clan familiar el presidente Misael Pastrana Borrero: el noticiero  TV-Hoy, que dirigió en su mejor época el periodista Daladier Osorio Alzate; el diario La Prensa y la revista Guión.

También en lo que los bogotanos siempre han llamado desdeñosamente “La provincia” salieron de circulación El Correo, El Diario, Pantalla, Los Toros  y Sucesos Sensacionales, de Medellín; La Mañana, de Manizales; Relator, El Pueblo y Occidente, de Cali, y el Diario de la Frontera, de Cúcuta.

Subsisten, gracias a la gestión de sus herederos, los diarios La Patria, de Manizales; El Colombiano, de Medellín; Vanguardia Liberal, de Bucaramanga; El Heraldo, de Barranquilla; El País, de Cali; La Opinión, de Cúcuta, y El Diario del Huila, de Neiva.

La apostilla: En su segunda época sobrevive exitosamente la revista Semana, pluralista, mas no indiferente, bajo el liderazgo de Felipe López Caballero. Sigue vigente, como quincenario, Cromos, con énfasis en reinados, desfiles de modas y recetas de cocina.  Desaparecieron Antena, Vea, Consigna y Cambio. Imperan ahora en el mercado las publicaciones dedicadas a la farándula y a los desnudos.

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