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CONTRAPLANO: El baúl de los recuerdos

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

Manizales, el nevado y la nostalgia. Foto elnoti.com

Siempre proclives a darle cuerda al Reloj de las Nostalgias, apelamos hoy a un rubro que jamás habíamos meneado en estas entregas dominicales: el de las hermandades caldenses en las últimas cuatro décadas del siglo pasado.

Abrimos estas cofradías con unos duetos que aunque jamás cantaron, mantuvieron unas relaciones espléndidas al trasegar, cada uno a su manera, por el camino de la vida que describió maravillosamente el compositor Héctor Ochoa Cárdenas. Veámoslos:

Los estudiosos hermanos Jaime y Gilberto Villegas Velásquez, (“Givive”), quienes se consagraron desde muy jóvenes (cada uno por su lado)  a investigarlo, averiguarlo y saberlo todo, inclinación que dio origen a dos programas de la televisión en blanco y negro: “Veinte mil pesos por sus respuestas” y “Yo sé quién sabe lo que usted no sabe”. (Gilberto se ganó el primer concurso cuando esa suma era todo un dineral).

Los talentosos hermanos Rodrigo y Rogelio Vieira Puerta (“Rodil”). El primero marcó impronta, en los claustros universitarios, en su cátedra sobre el derecho romano. El otro brilló con luz propia en el periodismo manizaleño. Solía sacar a bailar el buen humor en sus columnas políticas y taurinas de LA PATRIA, diario del que fue su jefe de redacción.

Saltemos de la jurisprudencia y el diarismo a la caficultura, industria en la que sobresalieron a escala nacional, gracias a las enseñanzas de su padre (don Justiniano) los hermanos Fernando, Leonidas y León Londoño. Esta dinastía nunca necesitó presentación en los escenarios con aroma de café.

Incursionemos en la radio, en la que fueron guardianes de la heredad, cada uno a su manera, aunque por poco tiempo, los hermanos Luis Fernando y Valerio Hoyos Escobar, hijos del gran pionero don Alberto Hoyos, el fundador de Radio Manizales.

Otras hermandades en la industria hertziana caldense: Gilberto Aristizábal Estrada, timonel de La Voz del Ruíz y Radio Reloj, las primeras emisoras de Caracol en Manizales, apoyado en la sabiduría de don Willy Vargas Gomez, mientras su hermano José Aristizábal Estrada, (Tiza), ejercía el periodismo en distintos medios locales. Los hermanos Jaime, Jorge Hernán e Iván Hoyos Orrego, hijos de don Jorge Hoyos Giraldo, fundador de Radio Luz y Radio Sintonía.  Los publicistas Alvaro y Carlos Arturo Arango Correa, los hijos del fundador de Propaganda “Sancho”, don Arturo Arango Uribe.

Los hermanos César y Hernán Jaramillo Jaramillo desparramaban conocimiento y sabiduría en sus crónicas taurinas.

Otras dupletas y tipletas destacadas: Los médicos Rafael y Daniel Henao Toro. Los hermanos Elías, Humberto y Diego Arango Escobar. Los hijos de don Berardo Giraldo: el ex gobernador Luis Enrique Giraldo y el cronista deportivo Javier Giraldo. Los hermanos Samuel y Jaime Hoyos Arango. La tripleta de hijos de doña Anita Corredor: José Fernando, Carlos Rodrigo y Germán Gabriel. Los hermanos Esteban y Orlando Jaramillo Osorio, hijos del líder sindical Juan Jaramillo. Los hermanos Luis José y Alejandro Restrepo, hijos del senador José Restrepo. Los hermanos Francisco Javier, Mario Humberto y Luis Bernardo Gómez Upegui, hijos de don Mario y doña Carola. Los hermanos Luis Guillermo y Marco Aurelio Giraldo Hurtado, hijos del ex alcalde Marco Giraldo.  Los hermanos Alberto y Gonzalo Marín Correa. El escritor Gonzalo Aristizábal y el médico  Jorge Hernán Aristizábal, los hijos de doña Gilma. Los hermanos Guillermo y José Ocampo Avendaño. Alvaro y Carlos Eduardo Marín Ocampo, los hijos del exgobernador Ramón Marín Vargas. Mario y Luis Guillermo Gómez Estrada, hijos del ex gobernador y ex ministro César Gómez Estrada. Los hermanos Mejía: el locutor deportivo Oscar, “Serrucho”, y Alirio, el hombre que atendía el mostrador de la Tipografía Cervantes. Liborio Chica Hincapié, jefe del MRL, y su hermano Bernardo, apodado “El Pecoso”, jefe de las páginas deportivas de LA PATRIA. Finalmente, el padre Esteban Arango y su hermano Francisco, presidente de la Fundación San Vicente de Paul.

La apostilla va por partida doble: 1) Los amigos de Polo Giraldo decían que este se daba el lujo de vivir en permanente pecado mortal porque tenía un defensor de mucho peso: su hermano, el Padre Pacho Giraldo, el de la radiofónica Hora Católica.

2) En su confesionario de la Catedral, el padre Adolfo Hoyos Ocampo les imponía como penitencia a las feligresas de dedo para’o que acudieran a comprarle el grano a su hermano José en el puesto que tenía en  La Galería.

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