Al instante

CONTRAPLANO: Los inicios del Diccionario Zurdo

Por Orlando Cadavid Correa (ocadavidcorrea@gmail.com)

El diccionario de Castillo Gómez. Foto mistatic.com

Cuando El Espectador era el diario de los Cano y don Alfonso Castillo Gómez (1910-1982) sostenía diariamente su deliciosa “Coctelera”, el fundador del CPB (Círculo de Periodistas de Bogotá) puso a funcionar la lamparita de las ideas y se “craneó” para divertimento de su clientela un sui géneris lexicón que llamó “El Diccionario zurdo”.

Tras una larga temporada, al agotársele el repertorio al también autor de las “Alka-notas”, al cabo de muchas entregas, varias veces salimos de cacería a ver si de repente encontrábamos algún columnista que tratara de darle continuidad al género puesto de moda entre nosotros por el humorista bogotano.

Alfonso Castillo Gómez.
Foto banrepcultural.org

Con su chorro de voz, el locutor Costantino Arias Polifroni, que en gloria esté, proclive a estos ejercicios gramaticales, nos puso un día sobre aviso acerca del descubrimiento de una estupenda versión brasilera de don Alfonso y sus malabarismos.

Se trataba de Carlos E. Novaes, quien solía autodenominarse cientista político de profesión. Había nacido el 20 de marzo de 1946, en Río de Janeiro, y falleció el 20 de octubre de 1973, en Recife, en un confuso episodio que se quedó en la impunidad y al que algunos medios le atribuyeron connotaciones políticas.

De su frondoso repertorio rescatamos una buena tanda de los significados que el carioca le daba a algunos vocablos, apoyándose siempre en sus seis autores favoritos: Oscar Wilde, Confucio, Voltaire, Gómez de la Serna, Shaw y Montesquieu:
Abrazo – Candado del amor. Absurdo – Afirmación o creencia que contradice abiertamente nuestras opiniones. Abuso (de autoridad) – los actos practicados por el gobierno del que no formamos parte. Adulterio – Un desquite de la naturaleza frente a la ley. Adivino – El primer impostor que encontró a un imbécil. Adulto – Persona que terminó de crecer por las extremidades y comienza a crecer por el medio. Abogado – Una conciencia que se alquila. Altruismo – El bien que nos hacen los demás. Amor – Un beso, dos besos, tres besos, cuatro besos, tres besos, dos besos, un beso, ningún beso. Amor (a la patria) – Un complejo de amor propio y preconcepto. Amnistía – Acto con el que los soberanos perdonan las injusticias cometidas por ellos mismos. Baco – Divinidad inventada por los antiguos para tener derecho a embriagarse. Banco – Explotación legal del prójimo. Bebé – Un tubo digestivo con una voz aguda en uno de los extremos y ninguna responsabilidad en el otro. Biografía (de las mujeres) – Hasta los 30 años es cronología: después de los 30 es mitología. Cabello – Cosa que huye por miedo a la vejez. Caza – Matar por diversión: característica que distingue al hombre de los animales. Celebridad – Atributo del que trabaja la vida entera para hacerse conocido y después anda de lentes negros para que nadie lo reconozca. Cigarro – Rollo de hierba seca: una brasa en una punta y un cáncer en la otra.
Unas ñapítas finales del difunto señor Novaes: Latín – Una lengua gracias a la cual la menor bobada se convierte en una gran verdad. Ley – Tela de araña que prende a las moscas y deja escapar a los pájaros. Luna de miel – Satélite conyugal que no repite sus fases. Política – El arte de la guerra es el arte de exterminar hombres: la política es el arte de engañarlos. Coraje – Arte de tener miedo sin que los demás se den cuenta. Dictadura – Sistema de gobierno en que lo que no está prohibido es obligatorio. Etiqueta – Arte de bostezar con la boca cerrada.

La apostilla. En uno de los consejos de redacción que celebrábamos los lunes, en la agencia nacional de noticias Colprensa, con el irrepetible Roberto Cadavid Misas (Argos), le preguntamos por qué no retomaba, en El Espectador, “El Diccionario Zurdo”, de Castillo Gómez. Respuesta: “Porque don Alfonso agotó el tema antes de irse a cuadrar caja con el de arriba”.

Ir a la barra de herramientas