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Congresistas: por una vez, pórtense bien

Por Octavio Quintero, El Satélite

Sesión plenaria del Senado de la República. Foto reporterosasociados.com

Háganle un favor al país, al gobierno, a los contribuyentes y a ustedes mismos

Fue a Stiglitz, premio Nobel de Economía, a quien le copie la observación que hizo al final de una feroz crítica a los teóricos neoliberales a quienes no trató de ignorantes sino de corruptos al decir que resultaba muy difícil lograr que alguien entendiera algo cuando le estaban pagando precisamente para que no lo entendiera.

Yo no sé si el ministro de Hacienda de Colombia, Mauricio Cárdenas, cae en el caso de ignorante o en el de corrupto… Lo cierto es que parece no entender que sí se puede impulsar una reforma tributaria progresiva, como sería aquella en que se pusiera a tributar más a los que más tienen y menos a los que menos pueden, que es la fórmula mágica de toda tributación que se precie de justa y equitativa.

Al ministro Cárdenas le han desnudado la reforma que presentó al Congreso y, sin ninguna duda, queda claro que la finca en más impuestos a los que menos tienen y menos impuestos a los que más tienen. Los estudiosos del Congreso, que los hay, pocos pero los hay, como los senadores Jorge Enrique Robledo y Claudia López, ya se deben haber documentado de estos analistas, de manera que resultaría redundante citar sus conclusiones… No obstante, la tesis del exmagistrado Jaime Araujo Rentería, que califica de regresivo e inconstitucional el sistema tributario de Colombia (ver artículo 363 de la CP), valdría la pena de tener en cuenta en los debates que se van a abrir en torno al proyecto tributario, porque ese solo hecho daría para introducirle las modificaciones del caso, archivarlo o regresarlo al gobierno para que procediera en conformidad.

Nadie puede desconocer la premura que tiene el país de contar con nuevos recursos a partir del primer mes del año entrante con el fin de evitar un desajuste fiscal superior al que ya se tiene. No nos detengamos ahora a ver si se llegó a esta delicada instancia a causa de un supuesto derroche de la billonaria renta petrolera, más de 110 billones de pesos que se generó entre el 2011 y el 2015, cuando el precio del crudo estuvo arriba de los 100 dólares el barril. Dejemos eso para el próximo debate electoral de renovación del Congreso y Presidencial, y ojalá que los electores lo tengan bien en cuenta a la hora de elegir a los mismos con las mismas.

De momento, el Congreso está a tiempo de recoger los aportes que realizan diversos sectores interesados en una reforma tributaria conveniente tanto para el Estado como para los ciudadanos. Al respecto, el Comité Académico para una Reforma con Equidad, conformado por las universidades Pontificia Javeriana, Externado de Colombia y Nacional de Colombia, dio a conocer sus propuestas, enfocadas en un sistema progresivo de recaudación y que no incrementa el IVA.

No hemos visto mayor divulgación en la prensa nacional de este documento, en especial, el del profesor Orlando Villabona, que califica de “falso” el argumento según el cual, el impuesto a la riqueza afecta el ahorro, la inversión o la creación de empresas, como argumentan quienes se oponen a subir y ampliar este tributo.

Como bien lo mostraron los académicos, los males del sistema tributario colombiano están bien identificados: los ricos contribuyen poco en proporción a su renta y riqueza, existen demasiadas exenciones fiscales y escaso control y fiscalización oficial, entre otras. Para ellos, la Reforma Tributaria que presentó el Gobierno al Congreso de la República aún se queda corta en resolver esos problemas y, por el contrario, sigue permitiendo la inequidad, pues toca levemente el bolsillo de las personas naturales más adineradas y no otorga beneficios a las PYMES como sí sucede en los países de Europa y varios de la región.

El Comité Académico mencionado se enfoca en la necesidad de establecer unas tarifas progresivas al impuesto a la riqueza que solo pagan el 11% de los contribuyentes colombianos, y recomienda unas escalas en las siguientes proporciones:

– Patrimonios entre $1.100 y $2.000 millones, una base gravable del 0,5 % (hoy es del 0,125 %).

– Patrimonios entre $2.000 y $3.000 millones, una base gravable del 1,0 % (hoy es del 0,35 %).

– Patrimonios entre $3.000 y $6.000 millones, una base gravable del 1,5 % (hoy es del 0,75 % para patrimonios entre los $3.000 millones y $5.000 mil millones).

– Patrimonios mayores a los $6.000 millones, una base gravable del 2,0 % (hoy es del 1,59 % para patrimonios mayores a los 5.000 millones).

(Se considera adecuado seguir excluyendo del patrimonio la casa de habitación por 12.200 UVTs (cerca de $363 millones).

Otra de las fórmulas que plantea el profesor Villabona es gravar las herencias de acuerdo con el monto dejado, pues este impuesto es un mecanismo automático para ir generando equidad en el largo plazo en una nación. “No puede cobrarse el mismo porcentaje a quienes heredan pequeñas sumas que a quienes reciben miles de millones o billones de pesos”. En la actualidad, las herencias, legados y porción conyugal constituyen ganancia ocasional y están gravados con una tarifa del 10 %.

La propuesta del experto es que las herencias de hasta $300 millones no tengan impuesto; pero las que van de $300 millones a $600 millones se les cobre una tasa del 10 %; de $600 millones a $1.000 millones, del 15 %; de $1.000 millones a $4.000 millones, del 25 %; de $4.000 millones a $10.000 millones, del 35 %; y las mayores de $10.000 millones, del 50 %.

Si los parlamentarios interesados en enderezar la reforma tributaria, salvar a la clase media y baja y a las empresas medianas y pequeñas de más impuestos; y de paso salvar al país de una debacle fiscal a la vuelta de la esquina, harían bien en tomar en serio estas propuestas antes que aprobar a pupitrazo limpio una reforma que acogota a los contribuyentes y los lanzaría a una salida desesperada de impredecibles consecuencias.

Fin de folio.- Al vecino más poderoso del barrio le pasaron factura de cobro por permitir que en esta larga noche neoliberal, los ricos fueran cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Resulta paradójico que una muletilla política del esplendor comunista se haya vuelto realidad en el imperio capitalista.

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