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¿Cómo nació el Estado Islámico?

Por Carlos Novoa S.I.* (razonpublica.com)

Osama Bin Laden Foto alarabiya.net

Un rápido repaso de las investigaciones históricas muestra a las claras que esta entidad que hoy aterra a Occidente nació y creció gracias a las acciones del propio Occidente. Hacerle la guerra no será la solución; la solución es dejarlo sin apoyos por la vía de la no discriminación y el desarrollo de los pueblos árabes.

 

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                                                          El entonces líder de Al-Qaeda Osama Bin Laden junto al actual líder Ayman al-Zawahiri.

 

Cría cuervos…

Asesinos, criminales, sádicos, sanguinarios y otros cien epítetos de lo más denigrante de la lengua castellana, son los usados para referirse al conglomerado del Estado Islámico (EI).

Sin duda sus acciones son inhumanas, execrables e inaceptables. Muchos con gran fervor sostienen que el EI surge de un grupo de personas, venidas de no sé dónde, ni importa, perversas en sí mismas y a quienes les encanta hacer el mal a todos los buenos, inocentes y que nada tienen que ver con nada. Por eso mismo es necesario acabarlos por cualquier medio y de cualquier manera.

Pero el asunto podría ser un poco más complejo. Al Quaeda, la famosa organización armada al margen de la ley que habría de convertirse en el no menos temible Estado Islámico, fue auspiciada por la CIA en su lucha contra la invasión soviética de Afganistán. Dirigida desde entonces por Osama Ben Laden, Al Quaeda fue por eso una criatura de la inteligencia militar estadounidense quien los financia, los forma militarmente y los capacita en el uso de explosivos, en otros términos, en la práctica de hacer atentados con bombas.

O sea que es el poder económico, político y militar del Tío Sam el directo inspirador e iniciador del EI. Sin duda no deja de ser algo sugerente, evocador y ante todo muy particular. Título de la historia: cría cuervos y te sacarán los ojos.

Es más: fueron los agentes de la CIA quienes inspiraron a Ben Laden y los suyos la guerra santa o la yihad – por cierto una tergiversación bastante burda del Corán, que desde hace siglos ha tenido acogida en reducidos y muy fanáticos sectores musulmanes-. Y para expresar su amor por la lucha armada el grupo afgano en cuestión se denominó “al quaeda”, terminó árabe con el que nombraban sus bases y centros de entrenamiento militar.

Por supuesto que este planteamiento y los que siguen no me los saco de la manga sino que los tomo de expertos sobre el tema. Entre otros, me refiero al norteamericano laureado con el Nobel de 2009 Jeffrey Sachs en su artículo-resumen “Entender las causas, para poner fin al ‘terrorismo de efecto bumerán’”, a los siempre juiciosos análisis de Noam Chomsky, uno de los más respetados científicos sociales del mundo, en su escrito “Estados Unidos es el creador del Estado Islámico”, o a los textos del reconocido historiador estadounidense Robert Freeman, como decir su “Paso a paso: cómo Estados Unidos creó al Estado Islámico”. Más cerca de casa, me refiero también al profesor Víctor Currea de la Universidad Nacional en su reciente libro “El estado islámico”; o a Francisco Barbosa de la Universidad Externado de Colombia en “Viviremos un siglo de violencia desenfrenada”.

Impulsos convergentes

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Memorial frente al Teatro Bataclán en París, donde se perpetró uno de los ataques del 13 de noviembre de 2015.
Foto: Takver

Otros varios factores confluyeron para el nacimiento y expansión del EI:

En el Levante existen diferencias culturales y religiosas profundas e irreconciliables. El ejemplo son las tensiones culturales entre sunníes y chiíes o a veces las diferencias entre Estados como ha sucedido con Siria y Jordania. El EI se halla dentro del extremismo sunita.
Además, la presencia opresiva y arbitraria de Inglaterra y Francia en el pasado reciente y hoy por hoy la de Estados Unidos, no han permitido la autodeterminación de muchos pueblos o colectividades de Asia menor y ha despertado una gran animadversión hacia Occidente entre sectores muy amplios de la población. Y sin duda la absurda invasión de Irak por parte de Estados Unidos, el apoyo de Washington a muchas arbitrariedades del gobierno de Israel y a regímenes opresivos y violentos en el Oriente Medio cultivan con mucho esta animadversión.
Un factor más a favor del EI es el apoyo que viene recibiendo de jóvenes europeos que devienen sus fervorosos militantes, ya que les ofrece una oportunidad de vida y una alternativa de realización. El problema de la crisis europea de soledad, de suicidios, de falta de norte y de paradigmas, permite que el mundo musulmán radical ofrezca ese paradigma.
Asimismo, la complicidad de los poderes que les compran petróleo al EI y les venden armas ¿Por qué no se ha propuesto un embargo total de armas y compra de oro negro al EI? Acá sí que resuenan bien las recientes verificaciones del Papa Francisco en el viacrucis de marzo 2016: “Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los poderosos y en los vendedores de armas que alimentan los hornos de la guerra con la sangre inocente de los hermanos”.
Las causas últimas del terrorismo son la exclusión y la pobreza.
Reitero, Estado Islámico es el producto de la equivocada intervención de occidente en la región, cómo fomentar a unos extremistas para sacar a Asad de Siria, lo que acabó por engendrar el monstruo que embistió a Occidente a través de los demenciales ataques de París en 2015.

La alternativa

 

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 Miembros del Estado Islámico en Irak. Foto: Wikipedia

 

Por todo eso y como dice Jeffrey Sachs, “la solución a largo plazo para la inestabilidad regional estriba en el desarrollo sostenible. Todo el Levante padece no solo guerras, sino también graves fracasos en el desarrollo: intensificación de la escasez de agua potable, desertización, elevado desempleo juvenil, sistemas educativos deficientes y otros graves bloqueos. Con más guerras – en particular las encabezadas por Occidente y respaldadas por la CIA – no se resolverá nada. En cambio, un aumento de la inversión en educación, salud, energía renovable, agricultura e infraestructuras, con financiación regional y mundial, es la verdadera clave con miras a crear un futuro más estable para Oriente Próximo y el mundo”.

Entonces sí sabemos de dónde viene el Estado Islámico, y sabemos también que las potencias de Occidente no son los corderillos inocentes que nada tienen que ver con este vórtice. Por lo tanto los motivos para que el EI siga reclutando más y más jóvenes de todos los países y para que persista o aun intensifique su violencia terroristas o podrán desparecer sino cuando

Las sociedades europeas no dejen de excluir y de tratar como ciudadanos de segunda clase a los árabes,

Las potencias del mundo dejen de idolatrar la guerra y los pingues negocios que conlleva,

La comunidad internacional le reconozca a Palestina su estatus como Estado soberana y a los pueblos del Levante su dignidad, igualdad y autonomía.

Como bien dice el Papa Francisco, las causas últimas del terrorismo son la exclusión y la pobreza.

*Sacerdote jesuita, Doctor en Ética Teológica, profesor de Universidad Javeriana, autor de 16 libros y 40 artículos en revistas indexadas.

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