Al instante

Como el aroma del café

Por Luis Eduardo Ramos Badel

Sincelejo, capital del departamento de Sucre. Foto cdn.colombia.com

Asunto serio este del desarrollo de Sucre y mucho el tiempo, la inteligencia y el esfuerzo que han invertido tantos sucreños en el tema, pero éste, muy tozudo, sigue ahí en el mundo de los sueños sin que haya participado en grado alguno en la transformación hacia un escenario deseable para la sociedad sucreña, sino que más bien lo hemos dejado sólo en el campo de la planeación, de la idea y del perfil y es que el Departamento ha descollado por ser bueno para la planeación, pero hasta ahí, porque cuando llega el momento de la gestión, la ejecución y de mostrar resultados fallan todos los pronósticos y parecería que estuviésemos convencidos de que al hablar de planeación no es necesario involucrar con ella a la gestión, olvidándose de que es necesario aprovechar el momento de verdad de la primera para identificar posibles fuentes de financiación, aliados y definir lo que el inolvidable luchador por la integración y el desarrollo regionales Ramiro Fernández Badel llamaba un “Plan político”, instrumento este que da sentido, coherencia y le pone resultados a la planeación pues combina personas, recursos, momentos, voluntades políticas y le ofrece a todo el procesos niveles de éxito razonables que irían en aumento de acuerdo con el rigor y la realidad con que se construya.

La verdad es que las causas para que el desarrollo sea tan esquivo para Sucre son muchas y disímiles, pero entre ellas no se debe incluir la falta de recursos económicos pues su consecución es objetivo central de la planeación – gestión, pero sí se constituye en un lastre la trampa de la pobreza en que está sumido un gran porcentaje de sucreños. En contraste, también son numerosas sus potencialidades: dispone de recursos naturales, culturales, ambientales y religiosos que sólo esperan la mano y la inteligencia transformadoras de los hombres y mujeres de Sucre para aprovecharlos en bien de toda la sociedad; existe una clase política muy experimentada y recursiva pero que desafortunadamente casi siempre aprovecha sus condiciones y oportunidades para provecho propio en desmedro del beneficio general de la región y que además no ha podido o no ha querido entender que el ejercicio superior de la política pasa por el bienestar de las personas y que ésta hecha así es más barata y da más réditos que la basada en la irrespetuosa compra de votos por lo que pide a gritos, para bien de Sucre, embarcarse en una profunda reflexión en el marco de un bien estructurado ejercicio de rediseño estratégico que le permita redimensionarse y encontrar el rumbo.

Realmente no se necesitan muchos datos para entender la realidad de Sucre en cuanto a la ausencia de desarrollo, sino que sería suficiente una lectura somera de algunas manifestaciones claves de su realidad social y económica: el fenómeno del mototáxismo una solución espontanea e irregular al desempleo, el aumento desmedido del rebusque y el empoderamiento de un ambiente de inseguridad desbordado. Además, cuando un proceso de desarrollo se instala en un territorio tiene que ser perceptible sin mayor esfuerzo, como se siente el aire que se respira o la luz que hiere los ojos en un mediodía sabanero o, citando al maestro Bladimir Gómez, “como se aspira el aroma del café mañanero que sale de la cocina y recorre toda la casa” proclamando que hay un nuevo día de luchas y esperanzas que espera para ser vivido.

ramosbadel@gmail.com

 

 

Sincelejo, septiembre 17 de 2017

Email this to someoneTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInShare on FacebookPrint this page