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Colombia y la corrupción: Viene el coco

Por William Giraldo Ceballos

Imagen sociedadtrespuntocero.com

Erradicar la corrupción con políticas fiscales y un aparato judicial fuerte e independiente para sancionar  a los defraudadores será la estrategia con la cual Colombia podrá restablecer la confianza perdida ante las instituciones financieras como consecuencia de la baja calificación en materia de inversión  comenzaron a aplicar al país las calificadoras de riesgos.

Detrás vendrá el Fondo Monetario Internacional, FMI, con sus drásticas fórmulas para erradicar el fenómeno que, según esa organización, afecta de manera desproporcionada a los sectores más pobres y desangra las finanzas públicas.

Standard & Poor’s (S&P) y las demás calificadoras de riesgos para las inversiones y los créditos que otorgan las entidades financieras privadas y multilaterales han tomado atenta nota de las observaciones que sobre la corrupción que afecta al mundo y sustrae más de un billón de dólares anualmente de las finanzas públicas de los países hizo el FMI sobre el manejo de las políticas económicas, el recaudo de impuestos y la falta de transparencia en los gastos de los gobiernos.

La última reforma tributaria frenó en gran medida la dinámica económica de crecimiento del país, pero para los expertos fiscales y financieros internacionales, la corrupción está ligada al aumento de la mortalidad infantil, la desnutrición, la crisis de la salud, y la manera como se ha venido acentuando la desigualdad social.

La situación actual de Colombia ante la comunidad financiera internacional no ha sido tener al “mejor ministro de finanzas”,  sino la inmoralidad desde los más altos administradores del sector público sino en todos los órdenes y niveles de ella, llegando a las gobernaciones y municipios a los cuales se han sumado más escandalosamente los funcionarios de la rama judicial, los congresistas y recientemente los concejales que con sus acciones han acentuado la pobreza de sus electores.

La corrupción, definida por los expertos del FMI, “es el abuso de un cargo público para enriquecerse”.

Desde el exterior organizaciones multilaterales, la OEA, el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y las calificadoras de riesgos están atentas también a las campañas electorales para evitar el populismo de los candidatos con sus propuestas para combatir la corrupción.

Más temprano que tarde, llegarán a Colombia los asesores fiscales y financieros con propuestas específicas y fuertes contra la corrupción. Vendrán a capacitar fiscales, jueces y funcionarios para perseguir los patrimonios de los defraudadores del  Estado.

Por ahora se están afectando las expectativas crediticias para entidades que como ECOPETROL, resultaron envueltas en actos de corrupción en proyectos como la ampliación y  modernización de la Refinería de Cartagena, REFICAR, además de escindir sus activos con la creación de empresas satélites con frondosas y costosas nóminas administrativas en detrimento de miles de ciudadanos a quienes se les ofrecieron acciones y dividendos de una empresa estatal con un patrimonio que hoy está sustancialmente reducido.

Una de las fórmulas del Fondo Monetario Internacional para casos como el de la petrolera estatal colombiana, es la transparencia en las industrias extractivas y las “salvaguardias” en la administración de los fondos, de los créditos y la rendición de cuentas.

Algunos dicen que sobre temas económicos solo pueden hablar los economistas, pero cuando los ciudadanos son las víctimas, el periodismo tiene que jugar su papel para que los administradores del Estado rindan cuentas.

 

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