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Colombia en apuros

Por Gabriel Ortíz y Guillermo Romero

"Matador" amenazado desde el Centro Democrático Foto las2orillas

 

Con odio, polarización y miedo, conocidos líderes políticos quieren invadir a Colombia y amordazar su prensa. La emprenden ahora contra Matador y los caricaturistas. Mientras las amenazas provienen de paramilitares militantes en ciertos grupos políticos, gremios periodísticos guardan silencio. Hasta allá llega esta campaña política.

Si se calla en caricaturista, calla…

Al sentirse amenazado, Julio César González, conocido como Matador, escribió en su cuenta de twitter: “Si quieren venir por mí, no tengo escoltas ni nada…tengo un lápiz y mi cerebro. A la gente que me sigue, un abrazote”.

El caricaturista de El Tiempo ante estos hechos, decidió no publicar nada más”.

“Una caricatura es poner la cara de una broma en el cuerpo de una verdad”, dijo el escritor polaco Joseph Conrad.

Matador comprendió desde hace años, que con su agilidad en las manos y su creatividad, podría hacer exageraciones y darles un toque humorístico. Empezó con su propia familia, luego con los amigos y llegó a los más encumbrados políticos. Ese no fue el problema. Lo fueron los seguidores, que no perdonan que se les maltrate a sus ídolos, ni siquiera con una gota de tinta.

El humor no es comprensible. No es para todo el mundo. Le atribuyen a Albert Einstein la frase: “Dichoso el que sabe reírse de sí mismo porque su dicha no tendrá fin”.

Los franceses comenzaron a burlarse de los políticos y de personajes como Napoleón III, el último monarca y le dibujaban con sus extensos bigotes y frases que herían sentimientos. Luego vendrían millones de dibujos de mandatarios.

Fue precisamente allí, en París, cuando el 7 de enero del 2015 ocurrió un atentado contra la revista Charlie Hebdo. Un grupo armado, enmascarado y con fusiles ingresó a las oficinas gritando “Alá es el más grande” y mató a 12 personas y 11, milagrosamente, quedaron heridas. Terrible para la libertad de expresión.

En Colombia hay un buen número de caricaturistas, algunos callados, otros en el silencio como Aldonado y muchos dejaron su historia.

El investigador Germán Colmenares recuerda a Ricardo Rendón. “Sus caricaturas, que chocaban con las creencias tradicionales, expresaban con irreverencia la imagen que cualquier hijo de vecino podía tener de los hechos públicos. Reflejaban una oposición irreductible a los gobiernos conservadores. Debe verse como un espejo de las pasiones políticas que agitaban a la muchedumbre”.

No dejaba títere sin cabeza, rechazaba la oligarquía, el imperialismo, pero la noche del 28 de octubre de 1931 se disparó en la cabeza.

Otro famoso fue Hernando Turriago, ‘Chapete’, caricaturista de El Tiempo. Había personas que compraban el periódico, sólo por observar los trazos de este bogotano. Él mostraba sus opiniones sobre las represiones estudiantiles, el cierre de los periódicos y sobre todo la caída de Gustavo Rojas Pinilla –el general abuelo de Samuel Moreno–a quien lo trataba como “gurropín”.

Osuna empezó en El Siglo y luego llegó a El Espectador donde marcó toda una historia sobre el Frente Nacional. Desde los  80 con Naide, Grosso, Yayo, Palosa, Kekar, Guerreros, Garzón, Linares, Mico y Chócolo, Vlado y decenas más, han hecho pensar a los colombianos.

Hoy, confiamos en estar lejos de un mal hecho contra Matador porque parodiamos la canción de Violeta: “Si se calla el caricaturista, calla la vida”.  

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