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Ché, Spitaleta

Por Oscar Domínguez Giraldo

Portada del libro
Tiene cara, anteojos y sonrisa de quien perdió aritmética, álgebra y trigonometría en el bachillerato, pero ganó siempre literatura. Soñó con ser ingeniero eléctrico de la U. de Antioquia. Cambió de sueños y finalmente aterrizó en el periodismo por la vía de la literatura. O en la literatura por la vía del periodismo que hizo en la “invicta” U. de Antioquia. Este activista del signo cáncer, aspiró a ser padre de la patria como representante a la Cámara. Sus electores se apiadaron de él y le escondieron el votico. (Bueno, yo voté por él).
Invitado especial en las fiestas del libro como la que se realiza en Medellín, tiene ancestros italianos y cartageneros. Sus antepasados vinieron a lomo de mar desde un pueblito llamado Tocco Caudio, cerca de Nápoles. Por eso hay Spitalettas hasta en Bello donde nació de un big bang de amor entre mamá Romelia y papá Guillermo. Sergio, Richard y Rodolfo completan la banda. El día que nació no imaginó que sería el presidente del centro de historia de su pueblo ni egresado de la maestría de historia de la Universidad Nacional.
El che Reinaldo Spitaletta Hoyos, fue editor del Literario Dominical de El Colombiano, donde cargó ladrillo durante más de 20 años. Entró un primero de mayo para estar a tono con su talante de defensor de los humillados y ofendidos cuya vocería ha asumido desde siempre en sus columnas. Por eso lo admiro, ve.
Actualmente es columnista de El Espectador, escribe para El Mundo, tiene su propio blog, programa en radio, y como no es escaparate de nadie, no se queda con nada de lo que sabe. Ah, y como no se guarda nada para él, es profesor universitario de vieja data.
Lo único que no tiene es prontuario de pillo; nunca tendrá la casa por cárcel. Tendrá la casa por casa. Es un señor.
Todos los días es leal al proletariado y al poetariado.
Para copiarse de su paisano don Marco Fidel Suárez, defendió a mordisco ventiao el idioma como corrector de estilo del periódico (Eñ Colombiano) donde fue editor de Domingo, Educación y Cultura.
Su caso es el de un hombre para un oficio (la palabra) y el de un oficio para un hombre. Nacieron el uno para el otro, “antes de conocerse se adivinaron”, para decirlo en letra de bolero. O de algún tango, en los que el che Spitaletta es ducho, un hacha, pibes.
No tiene tiempo de ser chicanero. Se tiene confianza para el bajo perfil. Nunca se enfermará de su bien ganada importancia.
Spitaletta tiene más hoja de vida que María Magdalena. Su prontuario de intelectual nada impuro garantiza que hay guardián en la heredad periodístico-literaria. Y política si algún día sale adelante con su enguandia de ser congresista. No lo quiera la Chinca.
Si usted desea leer un buen cuento suyo ahí está su “plusvalía de sueños” como él mismo bautizó su libro “El desaparecido y otros cuentos”. En el prólogo de la obra, su carnal Memo Ánjel, con quien ha escrito al alimón hartas ficciones, dice que a Reinaldo “la literatura le crece en la piel y en los ojos más rápido que el pelo y las uñas”.
¿Que hay que escribir novelas basadas en historias reales de Bello? Pues ahí está “El último puerto de la tía Verania”. Como había que perpetuar algunos nombres, a veinte dedos con Mario Escobar Velásquez escribió “Reportajes a la literatura colombiana”. De Escobar, el mismo Spitaletta dice que es un tipo que escribe para encontrar la felicidad. Sin saberlo, estaba hablando de sí mismo.
Parió otro libro cuyo título conviene leer en compañía de adulto irresponsable: “Vida puta, puta vida”, en el que recogió testimonios de mujeres dedicadas la profesión más antigua y nueva del mundo. También ha sido teatrero y arreglista musical.
Sus primeras armas reporteriles las hizo redactando poéticos boletines de prensa para los sindicatos de la Bella Villa. Sin confirmar sí lo digo: este es un modelo de lead (encabezado) de uno de sus boletines: “Mientras deshojaban un atardecer y miraban el vuelo sin estrés de una garza blanca de regreso a casa, los trabajadores de la fábrica tal entraron hoy en huelga de sonrisas caídas y estómagos vacíos ante el anoréxico reajuste del salario ínfimo…”.
En radio, lo pescan en la Emisora de la UPB con su programa “Medellín al derecho y al revés”. Una delicia. No se lo pierdan los domingos en “Palabra y obra”, suplemento dominical de El Mundo.
A través del siguiente enlace llegan a su blog: https://spitaletta.wordpress.com/2017/07/02/borges-el-antifutbol/
Como discípulo del polaco R. Kapuscinski, Reinaldo decidió que periodismo sin bases históricas es como un circo sin asombros.
Se le puede aplicar otra máxima de don Kapu: un periodista es, ante todo, buena persona”.
“Habemus” Spitaletta para rato en el periodismo y su carnal la literatura. (Estas líneas han sido ampliadas. Se publicaron originalmente en El Colombiano).
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