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Caminante no hay camino: se hace camino al andar”: Machado

Grupo Editorial El Satélite Octavio Quintero/Director

Imagen blogspot.com

Resultó interesante el sondeo que emprendieron algunos pensionados sobre la posibilidad de crear un partido político con base en su fuerza electoral que, si fuera posible unirla, les daría para ganar escaños en Senado y Cámara en las próximas elecciones de Congreso y, por supuesto, incidir en la elección presidencial de manera contundente.

 

Los líderes de los pensionados que opinaron a través de la RED-GES se tomaron en serio la propuesta, algunos con desbordado entusiasmo pero, en el fondo, queda de presente el desarraigo de la sociedad de los partidos políticos y la creciente ansiedad por tener nuevos dirigentes, tanto en el Congreso como en el Gobierno.

 

¿Pueden los pensionados crear un partido político?

 

Bueno, teóricamente sí: todos los colombianos pueden constituir partidos, movimientos políticos y grupos significativos de ciudadanos con el fin de divulgar sus ideas libremente: ley 130 de 1994, ajustada por el acto legislativo 01 de 2009 y la Ley 1475 de 2011, también conocidas como reformas políticas. Y hay en curso otra reforma política y el estatuto de la oposición que seguramente modificarán nuevamente las condiciones de entrada.

 

“Del dicho al hecho, hay mucho trecho”, es lo que dice el refrán; y en política, ese trecho, como que resulta bien largo y lleno de zancadillas.

 

Aún si el entusiasmo de los pensionados les alcanzara para conformar un comité nacional impulsor del Partido de los Pensionados y de la Tercera Edad (PPTE, como se dijo por ahí), quedan dos obstáculos bien duros de superar: recoger las firmas y constituir la póliza de seriedad, ambos eventos que demandan un esfuerzo individual y colectivo ejemplar, y un respaldo económico de miles de millones de pesos.

 

En las pasadas elecciones del 2014, por ejemplo, se insinuaron ante la Registraduría Nacional, 97 grupos y movimiento políticos interesados en aspirar al Congreso por firmas, y solo uno llegó al final: el Centro Democrático. Por el lado de las elecciones para Presidencia,  de 12 grupos que se insinuaron, solo uno pudo llegar: de nuevo el Centro Democrático.

 

Lo de las pólizas de seriedad es otro trampolín con salto mortal incluido. Para las elecciones presidenciales del 2014, dicha póliza costaba 270 millones de pesos, y para el Congreso, el asunto es todavía más complicado: la póliza se estableció en 400 millones para Senado y otro tanto para Cámara… El salto mortal, sin red de seguridad, es que si el respectivo movimiento o candidato no pasa el umbral se pierde la ‘platica’ de la póliza y no hay reposición.

 

A propósito, según cálculos electorales, recoger firmas vale $4.000 cada una. Si usted tiene un umbral de 500.000 para avalar por firmas su partido o movimiento político, debe recoger, por lo menos, un millón, es decir, que ese solo ejercicio le puede valer 4.000 millones de pesos. Esto, a la hora de nona, pone a pensar a más de uno. Y a eso súmele los gastos de campaña. Mejor dicho: ¡pare de contar!

 

El ejercicio de la democracia en Colombia no es fácil. Miren ustedes que necesitamos 26 años y un proceso de paz para que el Congreso se ocupara del estatuto de la oposición, contemplado en la Constitución del 91 (art. 152)… Miren lo que pasó con la Unión Patriótica y lo que está pasando con esos nuevos líderes de derechos humanos… Miren que el voto en blanco, otra herramienta de depuración política, sigue condicionado a que tenga que alcanzar la mitad más uno de los votos válidos, es decir, que tenga que vencer en jornada electoral a todos los demás candidatos juntos.

 

Tener en cuenta estas barreras puede desalentar, cierto, pero también puede reorientar las estrategias de entrada. Es cuestión de sopesarlas… Pero, de nuevo, se necesita una organización sociopolítica con ganas y disciplina. Los pensionados, en la práctica, como grupo de presión, es un propósito joven. Seguir adelante, es la consigna; y ese seguir adelante, irá madurando. Principio tienen las cosas: ¿Usted qué opina?

 

Fin de folio.- Los acuerdos funcionan solo si benefician a las partes. Yo pongo los votos para que tú puedas salir elegido, pero me llevas a mí: un ejemplo.

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