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“Cambiamos o nos cambian”

Por Octavio Quintero, Director Grupo Editorial El Satélite

Imagen diarioregistrado.com

Tocó cambiarlos…

La redacción política de El Tiempo, bajo el título “Cambiamos o nos cambian”, decía el 12 de marzo del 2002:
(…)
“Salvo algunos indicios alentadores y unas preocupantes declaraciones de los paramilitares, el resultado de las elecciones del domingo pone una vez más de presente la imperiosa necesidad de una drástica reforma de la manera de hacer política en Colombia. Y el nuevo Congreso no da la impresión de ser el instrumento idóneo para ello.”.
 
La frase del titular fue expresada por el ministro del Interior, Fabio Valencia Cossio, prestada (no lo dice) de Peter Drucker, uno de los autores más leídos en los albores de la apertura económica, la globalización y la internacionalización de la economía (1980 en adelante).
 
16 años después (2018), siguen los mismos con las mismas, o peores; y podría ya respondérsele a Valencia Cossio que… “tocó cambiarlos”, aunque, por lo visto, se resistan y estén dispuestos a acudir a todas las formas de lucha para retener el Poder.
 
El evidente incremento de los ataques al candidato presidencial, Gustavo Petro, inclusive, a través de una publicidad sucia del Centro Democrático y Cambio Radical que debiera sancionarse por lo engañosa, hace parte del miedo real que siente el régimen imperante de perder las próximas elecciones.
 
El calificativo de “régimen imperante” es el más indicado para referirse al statu quo que tiene montado en Colombia el Estado y la empresa privada al que no deja arrimar a nadie, sea de la derecha o de la izquierda porque, así como hoy todos van contra Petro (izquierda), ayer fueron contra Rojas Pinilla, a quien primero derrocaron (1957) y luego le robaron la elección (1970), o Gómez Hurtado (derecha), asesinado (1995) cuando precisamente proclamaba: “Hay que tumbar el régimen”.
 
El historiador y periodista, Enrique Santos Molano, sintetiza bien en su columna de El Tiempo “¿Quién le teme a Gustavo Petro?” el método extremo para eliminar a quienes, de cuando en cuando, han amenazado el régimen imperante:
(…)
¿Quiénes no lo dejarán llegar? Quizá sean los mismos que han ejercido el poder en Colombia, “a sangre y fuego” por varias generaciones. Los mismos que traicionaron a Nariño en Pasto y después le hicieron la guerra sucia. Los mismos que luego de una guerra sucia plagada de mentiras intentaron asesinar al Libertador Simón Bolívar. Los mismos que asesinaron a Sucre en Berruecos. Los mismos que tras una guerra sucia, de odio encarnizado, les suministraron a Galarza y Carvajal las hachuelas para asesinar a Uribe Uribe en 1914. (…) Los mismos que “atajaron” con tres balazos a Jorge Eliécer Gaitán en 1948. “Los mismos con las mismas”.
 
¿Fueron esos crímenes de Estado motivados por cuestiones ideológicas? No, todo lo que influyó en su sacrificio fue el miedo del establecimiento a perder el mando a manos de quienes, en su momento, pregonaban la necesidad de un cambio, y estaban a solo pasos del poder para intentarlo.
 
Se siente agonía, a qué negarlo, ver a tanta gente comiendo del cuento comunista o del fantasma del castrochavismo; gente desempleada o mal remunerada; gente que padece las vicisitudes del sistema sanitario o educativo; profesionales y pequeños y medianos empresarios que libran contra el mismo Estado una guerra de subsistencia; gente que,  como dice @JesalvadorQ en las redes sociales, “colgados con el arriendo, endeudados con el Icetex, reportados a Datacrédito, trabajando por prestación de servicios, atrasados en el pago de salud y pensión, preocupados porque si gana Petro les va a expropiar sus riquezas”.
 
Si ninguno de los 116 presidentes colombianos que se han sucedido en el solio de Bolívar, ha sido de izquierda, quiere decir que es en desgracia de esos gobiernos “de los mismos con las mismas” que estamos como estamos.
 
Como en el dicho de… “gallina lo pone y frito se come”, uno pudiera pedirle a los electores de este año que adivinen qué candidato está más en contra de un establecimiento en manos de una asociación criminal de corruptos para que voten por él, “a ojo cerrado”.
 
Fin de folio.- Ojalá que puedan seguir levantando vuelo las palomas de la paz, y que el mismo brazo asesino del establecimiento, no nos vaya a “fabricar” otra guerra sin fin, matando a Petro.
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