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BLANCO Y NEGRO: El “trilema” colombiano

Por Gabriel Ortíz

Los tres del domingo. Foto pulzo.com

Tal vez esta sea la primera vez que los colombianos se enfrentan, no a un dilema, sino a un “trilema”. Las presidenciales los han sacado de la normalidad. Deben escoger entre tres opciones bien marcadas, para elegir un presidente, que nadie sabe si será para 4 o más años.

Están en la palestra: Petro, Uribe y el Blanco. Del primero se dice que representa al progresismo, a Venezuela y la extrema izquierda; el segundo, del que no hay muy gratas recordaciones, por sus actuaciones durante ocho años, se considera representado por Duque, joven promesa, hombre ecuánime y limpio, pero mal patrocinado; y el Blanco, que de imponerse podría ser, si se respetara la Constitución, una salvación para este país. ¡Lo graduaron de simbólico! 

El uribismo rabiosamente persigue reinstalarse con las tres ramas del poder público bajo su mando. Aún le falta la justicia, pero la tendrá, con este enmermelado y dócil congreso. Una vez el líder camuflado asuma la ¨Casa de Nari¨, abrirá un túnel hacia el capitolio y tenderá un puente hacia el Palacio de Justicia para terminar la Sinfonía inconclusa que quiso perpetuar desde el 2002. Consolidaría un mandato a lo Maduro que garantizaría borrar los procesos judiciales que se le siguen por los excesos de ocho años.

¡De la paz, olvidémonos! Curiosamente, al contrario de lo que aquí ocurre, el mundo celebra y acompaña el fin de un conflicto entre Corea y Estados Unidos. Las fotos que registraron el apretón de manos entre irreconciliables enemigos inundaron los medios y tanto Trump como Kim Jong Un, escalonan hacia el Premio Nobel. ¿Será que como se desacredito el de Santos, este también será comprado? 

El orbe persigue la paz, mientras Colombia prepara modificaciones a los acuerdos para sepultarla. Otra vez los soldados a cuidar carreteras para que los terratenientes puedan ir a sus fincas, los niños bien puedan comprar carros último modelo, renazcan los falsos positivos, se reactive la corrupción, retumben las motosierras, reaparezcan los apóstoles, las chuzadas y los heridos en combate. Popeye recobraría la libertad y seguramente reestructuraría el DAS.

Mejor será echarle un manto de olvido a toda esa nefasta época y pensar en un país próspero, en paz y sin corrupción; y sin arrogantes fabricando venganzas y alimentando odios. En una nación con tres poderes independientes y unos dirigentes sin sed de poder y afán de enriquecimiento.

Es hora de pensar en unos dirigentes honestos, que construyan una población vacunada contra el populismo. Líderes que no salten de un lado para otro, tras contratos, puestos y corrupción.

Esos saltarines, son los destructores de una democracia, de un orden, de una paz y del bienestar que requiere nuestra patria.

La paz es el anhelo de este sufrido pueblo que, como las Coreas, ha soportado más de 50 años de conflicto. Por ello, estamos en un ¨trilema¨ que nos obliga acertar entre tres opciones. Dios salve a Colombia. 

BLANCO: Por fin quedó listo el vertedero de Hidroituango. Feliz logro.

NEGRO: Martinelli, el presidente chuzador panameño, tras las rejas. 

gabrielortiz10@hotmail.com   

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