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Ay,¡Pastrana!

Por Margarita Londoño (columnista de Kienyke)

CITA INCUMPLIDA, EL PRESIDENTE ANDRES PASTRANA MIRA LA SILLA DESTINADA PARA EL MAXIMO DIRIGENTE DE LAS FARC MANUEL MARULANDA. DIALOGS DE PAZ EN SAN VIENTE DEL CAGUAN. FOTO: GUILLERMO TAPIA, PRESIDENCIA 1999

Ay, Andrés: Nora, los niños y usted, no pudieron sacar al país de la guerra y ahora quiere meternos en otra. Tampoco pudieron mejorar la economía y quieren hacernos creer que el futuro en sus manos será mejor. Usted que se jugó su poco prestigio político en una negociación con las Farc, enfrentado al mítico Marulanda y le quedó grande esa negociación: ahora pretende asociarse con Uribe para empujar a esa guerrilla a un nuevo conflicto y seguramente armar a otros bandidos como los que campearon en su gobierno.

La secuencia Pastrana-Uribe, que duró 12 largos años para Colombia, generó más muerte, violencia y desplazamiento que nunca antes y que nunca después. Bajo su gobierno no se acabó el narcotráfico, tampoco usted pudo cobrarle cuentas al presidente que lo precedió y que con el apoyo de los carteles se impuso en una elección conocida como el 8 mil.

¡Ay Pastrana! Usted, que despotricó de Uribe y de todo lo que él representó, ahora le dice al país que es con él con quien se unirá para “salvarnos” del castro chavismo, evitará que nos convirtamos en una Venezuela y se le entregue el país a las Farc.

No resulta fácil creer su propuesta, en ese reacomodo al lado del que antes usted criticaba por ser amigo de los paras, por propiciar violaciones a los derechos humanos, perseguir a la oposición y pasarse por la faja la separación de poderes. Esa época de Uribe, tan parecida a la Venezuela de Maduro por su talante narcisista y dictatorial. De ella es que queremos salir, nunca regresar. Y usted nos propone que lo hagamos, por favor Andrés, ¡más coherencia!.

La elección presidencial que se viene va a ser definitiva para la paz de Colombia. Tal vez más definitiva que cuando Uribe ganó, prometiendo que haría todo lo contrario que usted había hecho. Dijo que se tomaría el Caguán, que no quedaría ni una mata de coca, que derrotaría a las Farc y al ELN y a todas las facciones de la insurrección. Pero, como le pasó a usted, él tampoco pudo cumplir sus promesas. Tan no lo hizo, que ahora se une precisamente con usted, disque para hacer lo que ni uno, ni otro consiguieron.

Viene a quedar claro que ustedes son harina del mismo costal, son la vieja clase política que nos ha gobernado por años, sin mejorar las condiciones de vida de la gente, sin darnos un minuto de sosiego y por el contrario, enriqueciendo a unos pocos, enriqueciéndose todavía más ustedes y sus familias: porque no nos digamos mentiras: ustedes si saben para qué es el poder.

Ahora acuden a la desmemoriada gente que se deja manipular con mentiras reeditadas. Prometen un mejor futuro, cuando lo que van a hacer es regresarnos al pasado, juran que acabarán la corrupción, gobernando con los mismos corruptos de siempre: los del Guabio, los de Reficar, los De Odebrecht. Aspiran a tomarse de nuevo el poder en el 2018, para indultar a todos esos “buenos muchachos” perseguidos de la justicia por las chuzadas, la utilización del poder, los robos y asesinatos que tienen ensangrentada la historia de este país.

Colombia no los necesita más, ni a usted, ni a Uribe. Dese por jubilado, y siga viajando, codeándose con reyes y princesas, vistiéndose de lujo, hablando de democracia pero déjenos en paz. En esta paz imperfecta, que apenas se está construyendo, esta paz que tiene riesgos, que debe incorporar a la civilidad a guerrilleros que mataron, secuestraron y pusieron en jaque a la institucionalidad.

Pero es la única y tal vez la última oportunidad que tenemos de reinventarnos, de hacer uso de mecanismos distintos a volver a la vieja y traqueteada política de los caducos partidos heredados del frente nacional.

Su padre Misael fue el último ungido en ese acuerdo que postergó la democracia por 16 años. Cuando se acabó el famoso acuerdo de Benidorm, creíamos que irrumpirían nuevas fuerzas políticas, pero la casta que habían generado las mismas cuatro familias, se propagó como maleza, invadiendo todos los espacios, copando las oportunidades. Y ahora quieren seguir haciéndolo. Pastrana: ¿Acaso no tuviste ya bastante?

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