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Aves de rapiña sobre la tumba de Barco

Por Tomás Nieto

Al senador liberal caldense Víctor Renán Barco López no lo dejan descansar en paz. La sucesión se ha prestado para que quienes se consideran sus herederos se enfrasquen en una batalla jurídica que no parecer tener fin.
Lo último que se supo fue que Deysi Valbuena, quien asegura que se casó con Barco el 3 de julio de 1973 en el estado de Táchira (Venezuela), está pidiendo a las dos hijas del congresista que han sido reconocidas por ley que deben reintegrarle el 50 por ciento de las dos millones 800 mil balboas que recibieron dentro de un proceso de sucesión adelantado en Panamá. Esta dama ya había sido denunciada por falsedad y fraude procesal, negocio que ya fue archivado, según su abogado.

Una actitud sospechosa
Sobre el supuesto matrimonio del político liberal con esta dama hay muchas dudas. Según CM&, lo curioso es que Deisy Valbuena solo legalizó su matrimonio en Colombia el 20 de agosto de 2009, es decir, 7 meses después de la muerte de Barco, ocurrida el 19 de enero de 2009. No lo hizo cuando, según ella, se casó. También llama la atención que hace poco, cuando tuvo que hablar de su estado civil, la señora Valbuena se definió como «soltera-viuda», un estado civil que no existe.

Reclama millonaria pensión
Otros datos de CM&: “Lo llamativo del asunto es que la señora Deisy Valbuena, natural de La Dorada (Caldas), está reclamando la pensión de Víctor Renán Barco, que no se ha entregado porque no tuvo herederos. La pensión no entregada desde el año 2009, cuando murió, hoy está va en $ 900 millones. También reclama las cesantías del ex congresista, que son $ 1000 millones de pesos, pues en todos sus años en el Congreso nunca las retiró. Y eso no es todo: si gana la demanda, recibirá, mientras viva, un cheque mensual por $ 18 millones”. ¿Se ganará la señora Deisy Valbuena esta lotería? Es la pregunta del millón. Entre tanto, siguen desarrollándose los diferentes capítulos de la sucesión de Barco bajo un clima de mucha tensión e incertidumbre.

Tolón Tilín
En Caldas nadie cree que el finado senador Barco haya perdido al cabo de las quinientas el invicto de su dilatada soltería en tierras venezolanas, como lo sostiene la “soltera-viuda” que pretende quedarse con el jugoso patrimonio del desaparecido dirigente liberal.
Una vez, en el café “Osiris”, del centro de Manizales, un periodista amigo de Tomás Nieto le preguntó, en animada tertulia: ¿doctor Barco, usted por qué no se ha casado?
El doctor Victor Renán respondió: “Por una sencilla razón: la mujer que se case conmigo tiene que estar loca y yo con una loca, no me caso”.

Se separó Yolanda Ruíz
Se dice que estar separado es la condición natural del ser humano, después de haber pasado por el sacramento matrimonial, si la unión fue por la iglesia, o por juzgado o notaría, si el enlace fue por lo civil.
Valga esta pequeña introducción para contarle a la clientela de El Campanario que la periodista nariñense Yolanda Ruíz, directora de noticias e la cadena radial RCN, acaba de partir cobijas con su esposo de muchos años, el paisa Marco Efe Eusse Jr., productor discográfico en uso de buen retiro.
Mientras doña Yolanda continúa viviendo en Bogotá, su ex marido se ha instalado en la casa de sus viejos, que ya no están en este mundo terrenal, situada en el Barrio Simón Bolívar, al occidente de Medellín.
¡La pareja optó por vivir felizmente separada!

La muerte de Carlos Quintero
Le dio muy duro a la gente de la radio antioqueña la muerte, en Boston, Estados Unidos, del querido periodista y locutor Carlos Quintero Arroyave, quien llevaba varios lustros vinculado a los medios hispanos en la capital del Estado de Massachustts.
Una enfermedad terminal segó la existencia de este colombiano ejemplar que sacó la cara por los indocumentados en un libro que escribió un año antes de su muerte, titulado “Todos somos inmigrantes”.
Quinterito, también conocido como el “Padre Caliche”, por un personaje que creó y encarnó en la radio paisa, trabajó en las principales cadenas radiales de Colombia y fue impulsor de la Academia La Palabra, en la que formó a varios profesionales del micrófono.
Paz en su tumba!

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