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Atentados terroristas: ¿quién tiene a Bogotá en la mira?

Por Rodrigo Hurtado Sabogal* (razonpublica.com)

Parte de las personas capturadas como supuestas autoras del atentado. Foto pulzo.com

Atentado en Centro comercial Andino

El atentado del Andino y la captura de los supuestos responsables ocurrieron en medio de una ola de rumores y de una crisis de confianza en las autoridades judiciales. Los sospechosos son tantos como las opiniones. ¿A quién darle la razón?

Confusión y escepticismo

Dos semanas después del letal ataque terrorista contra el centro comercial Andino en Bogotá reinan la perplejidad y el escepticismo.

Y no es para menos. Desde la tarde del pasado sábado 17 de junio las redes sociales y la mensajería instantánea se saturaron de imágenes e impresiones sobre la explosión en un baño durante la víspera del Día del Padre. Tomas temblorosas captaron el caos en el segundo piso del centro comercial tras el sacudón de la onda explosiva. Muy poco quedó a la imaginación.

Tras el banquete de imágenes de cuerpos despedazados en primer plano vinieron las especulaciones. El Acuerdo de paz con las FARC hizo que las autoridades se quedaran sin el sospechoso de siempre. Pero aquello no fue óbice para que tuiteros y difusores de cadenas por Whatsapp intentaran una versión que involucrase a la guerrilla en trance de desmovilización.

El hilo del que se pegaron para tejer su relato fue la presencia de la primera víctima: una joven francesa, amante de los viajes y las causas sociales, que recaló en Bogotá tras llegar de Cuba y que asistió -en el marco de la visita del presidente François Hollande- a una de las zonas de desmovilización de las FARC.

Marcas de agua en su foto con el escudo de las FARC, montajes con imágenes de la guerrillera holandesa Tanja Nieemajer y versiones de ignotos y anónimos investigadores del FBI fueron las “pruebas” que estas vez utilizaron los portales de extrema derecha dedicados a divulgar noticias falsas. En los tribunales del estado de opinión una de las tres víctimas fue condenada como responsable. Medicina Legal desmintió esa hipótesis.

Muy poco contribuyó a la claridad de la opinión pública y a la templanza de los espíritus la errática acción de las autoridades en las primeras horas del atentado. Versiones confusas, retratos hablados (en los tiempos de la omnipresencia de las cámaras de seguridad) que luego fueron desmentidos, filtraciones a los medios de comunicación y la estigmatización de los estudiantes y graduados de las universidades públicas enervaron el ambiente. Solo unos pocos se volcaron solidarios a rechazar el atentado.

Los nuevos culpables

Bandera del Movimiento Revolucionario del Pueblo, MRP
Bandera del Movimiento Revolucionario del Pueblo, MRP
Foto: Wikimedia Commons

Para el martes, cuando la mayoría de los colombianos volvió a la vida real tras el primero de tres puentes festivos, la desazón no había disminuido. “Ya no estamos seguros ni en el Centro Andino”, fue la queja generalizada de los almuerzos oficinescos.

Urabeños, gaitanistas, elenos, los inveterados ‘enemigos agazapados de la paz” o alguna disidencia de las FARC encabezaban la lista de posibles autores. O sea, pudo ser cualquiera. También militares renuentes al proceso de paz o narcos y terratenientes empeñados en pescar en río revuelto. Por cada atentado en Colombia hay al menos cinco autores plausibles. Una desgracia.

Y el dato de verdad preocupante: desde mayo de 2014, en Bogotá se han presentado 35 atentados terroristas. Desde escaramuzas de agitadores hasta la emboscada a un convoy de la Armada en Guaymaral. Desde una bomba panfletaria en un cajero hasta una explosión mortal en una esquina del centro financiero a plena tarde. Usted puede estar en un restaurante iraní de Teusaquillo o en un supermercado de Kennedy y el riesgo de resultar herido o muerto por un atentado con explosivos lo ronda de cerca. “Ya no estamos seguros ni en el Centro Andino”, mascullan con razón.

Fecha Lugar Objetivo Presunto responsable Consecuencias
13 de mayo de 2014
Calle 80 carrera 19 N/A ELN Daños materiales
Carera 30 con 26 N/A ELN Daños materiales
Puente de Guadua N/A ELN Daños materiales
6 de octubre de 2014 Sexta con Sexta N/A ELN Daños materiales
5 de febrero de 2015 Calle 27 con 15 Policia Delincuencia común Daños materiales
6 de febrero de 2015 La Macarena N/A N/A Ataque fallido
10 de febrero de 2015 La Soledad Entre Concejo y Opción Ciudadana N/A Vidrios rotos
11 de febrero de 2015 Olaya Frucampo Extorsión Daños materiales
2 de marzo de 2015 Villa Gladys SITP N/A Daños materiales
6 de marzo de 2015 La Soledad Banco de Bogotá N/A Daños materiales
8 de Abril de 2015 Carrera 4 con 12 B N/A MRP Ataque fallido
12 de junio de 2015 Quiroga Caravana de la Policía ELN 5 policias y 3 civiles heridos
2 de julio de 2015
Calle 72 con 9 Porvenir ELN
Entre 7 y 10 personas héridas
Calle 13 con 46 Porvenir ELN
18 de septiembre de 2015
Calle 76 con 16 N/A MRP Un anciano herido y daños materiales
Calle 18 con 10 N/A MRP Un joven robado y daños materiales
8 de diciembre de 2015 Calle 109 con Autopista Norte SaludCoop Venganza Funcionarios Saludcoop Un guardia hérido
7 de marzo de 2016 Guaymaral Bus de la Armada Nacional ELN 21 militares heridos
21 de abril de 2016
Calle 109 con Autopista Norte Cafesalud MRP
Daños materiales
carrera 85 con calle 52 Cafesalud /Super Salud MRP
23 de agosto de 2016
Calle 100 con carrera 49c Salud Total MRP o Ex funcionarios
Daños materiales en los baños
calle 73 con carrera 11 Cafesalud MRP o Ex funcionarios
Calle 18 sur con carrera 24 Cefesalud MRP o Ex funcionarios
31 de agosto de 2016 Parkway Bancolombia y Banco de Bogotá MRP Explosión controlada
3 de diciembre de 2016 NA Capital Salud MRP NA
16 de diciembre de 2016 Tibabita Policia ELN 1 muerto; 7 heridos
21 de diciembre de 2016 DIAN MRP NA
28 de diciembre de 2016 Torca Policia MRP 1 policia muerto
18 de enero de 2017 Teusaquillo DIAN MRP Daños materiales y un secuestro
10 de febrero de 2017 Teusaquillo Restaurante iraní Extorsión Daños materiales y 7 personas heridas
18 de febrero de 2017 Teusaquillo Restaurante iraní Extorsión Daños materiales
19 de febrero de 2017 La Macarena Esmad de la Policia ELN Dos muertos 25 uniformados y 4 civiles heridos
16 de marzo de 2017 Ciudadela Colsubsidio N/A MRP Una persona capturada.
16 de mayo de 2016 Calle 35 con Carrera 14 Una casa abandonada Extorsión Daños materiales
17 de junio de 2016 Centro Andino N/A MRP 3 muertos

 

El atentado del 17 de junio es el epítome de un fenómeno tan frecuente que no puede ser casual o aislado. El número de atentados en Bogotá durante los últimos tres años no se puede comparar con ninguna capital de América Latina. Quienes creíamos que las nuevas generaciones de bogotanos iban a crecer sin el terror de morir por una bomba durante una visita a un centro comercial estábamos equivocados. Y, sin embargo, ya no están Pablo Escobar o las FARC para culparlos. ¿Entonces?

El Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP). ¡¿Quién?! Preguntaron las mayorías. Y los medios, siempre partiendo de las investigaciones de la Fiscalía y la Policía Nacional, explicaron: resulta que en medio del indiferente alivio por el desarme de las FARC surgió otro grupo insurgente, terrorista, y cuya acción más audaz se consumó esa tarde del 17 cuando las familias estaban de compras. Porque no es el primer atentado que las autoridades le atribuyen. Según el medio que consulté son responsables de entre diez y quince atentados en los últimos tres años.

¿Por qué lo hicieron? Sus motivaciones también serían variadas. Según el archivo del Centro de Documentación de los Movimientos Armados, que recopila sus cinco panfletos, las hay en demasía:

  • El gobierno es corrupto;
  • Una “casta” de ricos dueños del país se lucra del conflicto y saca jugo de la polarización entre Uribe y Santos;
  • Estados Unidos ejecuta sus planes de guerra a través de Colombia;
  • El neoliberalismo ha arrasado con la salud, la educación y los campesinos;
  • Lo poco que queda se lo reparten las multinacionales;
  • La democracia es una farsa;
  • El pueblo es ignorante y utilizado por los medios de comunicación;
  • La oposición es imposible.

Se trata de una larga letanía de males y culpables. No es un diagnóstico particularmente original. Según el relato de las autoridades, repetido por los medios, a cada comunicado le seguía una bomba en un baño de Cafesalud, a pocos metros de la DIAN o en una calle cualquiera.

El segundo puente de junio sorprendió a los colombianos con la noticia de la captura de nueve “terroristas” implicados en el atentado del Andino. ¿Tan rápido? ¿Tan fácil? ¿La justicia colombiana actuando de manera eficaz? ¿Sus perfiles?: Estudiantes o egresados de la Universidad Nacional que construyen bombas y llevan una vida paralela como devotos estudiantes, aplicados defensores de derechos humanos, emprendedores o artistas comprometidos.

Esposados, su caminata hasta el despacho del juez de garantías fue transmitida por la televisión nacional y Facebook Live. En su primera audiencia, en medio de la nube de cámaras, se declararon inocentes, denunciaron un “falso positivo judicial”, una conspiración “para manipular las elecciones de 2018” y una trapisonda para que en el poder sigan “los mismos con las mismas” y “pierdan los de siempre, que son los pobres”. Ninguno reivindicó los atentados o se auto-incriminó como miembro de la célula MRP.

Su juicio no es público. Solo se conocen fragmentos del desarrollo del mismo por las declaraciones de las familias y los abogados o por las filtraciones de las autoridades.

¿A quién creerle?

Homenaje a víctimas del atentado en Andino
Homenaje a víctimas del atentado en Andino
Foto: Conexión Capital

Pero devolvamos un poco la película. Antes del primer atentado que se le atribuye al MRP, en abril de 2015, ya se habían dado una decena de explosiones en Bogotá y sus alrededores. ¿Están conectadas? ¿Quiénes tienen en la mira a la capital?

Una caracterización de los ataques desde entonces permite identificar al menos cuatro modos de operación relativamente estables:

1) Ataques panfletarios con o sin intimidación de testigos;

2) Bombazos de bajo y mediano poder en baños de objetivos relacionados con la salud en horas de bajo tráfico;

3) Ataques tipo guerrilla a la Fuerza Pública; y

4) Petardos de mediano y alto poder en fondos de pensiones, supermercados y restaurantes.

Aunque las descripciones periodísticas son superficiales, y a veces encontradas, son tendencias que sobresalen en una revisión somera. En ninguno de los casos hay un culpable vencido en juicio. Pero siempre la policía, el gobierno nacional, el distrital y la Fiscalía se los adjudican a alguien. Incluso con pruebas y argumentos débiles que después tumban los jueces.

Pero vamos a los implicados. Hay tres grupos:

  • Los del MRP, nueve capturados después del atentado en el Andino;
  • Alias Mateo y el Cojo, aprehendidos en febrero de 2017; y
  • Los 13, capturados tras los atentados contra el fondo de pensiones Porvenir y sindicados de operar como una célula urbana del ELN.
Pronunciamiento del Presidente Santos y el Alcalde Peñalosa frente al atentado en el Centro Comercial Andino.
Pronunciamiento del Presidente Santos y el Alcalde Peñalosa frente al atentado en el Centro Comercial Andino.
Foto: Conexión Capital

Doce de los trece acusados de este último grupo resultaron libres tras el vencimiento de términos y ante la falta de pruebas aportadas por la Fiscalía. Pese a que su captura se produjo casi inmediatamente después de los atentados a la empresa de Luis Carlos Sarmiento, ninguno fue siquiera indiciado por esos hechos. Las únicas pruebas presentadas los relacionaban, al parecer, con disturbios en la Universidad Nacional. Solo uno de los acusados sigue vinculado al proceso.

Mateo y el Cojo son los presuntos alias de Mateo Gutiérrez León y Arturo Stiven Buitrago Montaño. Sus procesos parecen aún más endebles. El primero, estudiante de sociología en la Nacional, fue reconocido por un adolescente víctima de uno de los atentados en una fotografía, pese a que en un testimonio anterior describió a uno de los atacantes con una fisionomía muy distinta de la del sindicado. Junto a Buitrago se le acusa de un par de atentados frustrados en La Soledad, muy cerca del campus de la Nacional.

El viernes pasado una juez decidió mantener la medida de aseguramiento para los nueve acusados de pertenecer al MRP y de perpetrar el atentado de Andino. Uno de los padres de los acusados dijo en televisión que le parecía injusto que por las acciones de uno o dos de los implicados -a quienes les encontraron panfletos del grupo, cables, USB que pretendían comerse, celulares viejos, un stock de material explosivo, rastreos de llamadas cerca de Andino y un historial de búsqueda en Internet relacionado con el centro comercial- juzgaran a todo el grupo. Las pruebas están en juicio y ninguno de los implicados ha confesado su participación en los hechos.

La misma Fiscalía, que les imputó los delitos de concierto para delinquir, terrorismo, homicidio, secuestro simple y hurto calificado y agravado, pasó una semana de vergüenza que aumenta las sospechas sobre su inusual eficacia en este caso. El jefe anticorrupción cayó en una redada de la DEA por pedir coimas a acusados por su propia unidad. No sorprende entonces que la opinión tenga una valoración cada vez más negativa del sistema judicial colombiano:

En la era de la inmediatez es posible que el recuerdo del atentado en Andino se diluya con el tiempo. No debería ser así. Si las versiones de las autoridades se confirman sería un campanazo de alerta para reflexionar por qué, tras poner fin a un conflicto de más de medio siglo, hay reductos entre jóvenes educados que validan el uso del terrorismo para promover una agenda política. Y eso indicaría que después de tanta sangre vista quizás no hemos aprendido nada.

* Comunicador social y periodista con máster en Política Social. 10 años de experiencia en medios de comunicación, comunicación política, manejo de crisis y responsabilidad social corporativa. 

 

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