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Así hacía periodismo Jorge Consuegra: El teniente homicida que no se arrepintió

Autor: Orlando Cadavid Correa

Jorge Consuegra (q.e.p.d.) Foto El Espectador

 

(Texto publicado 6 de Mayo de 2011, en La Patria, de Manizales)

En su único contacto con los medios, 40 años después de haber matado en estado de indefensión al periodista Eudoro Galarza Ossa, director del diario La Voz de Caldas, en Manizales, el teniente Jesús María Cortés Poveda no mostró ningún arrepentimiento y dijo estar dispuesto a repetir la acción criminal, en defensa de la institución militar.

Transcurridos 73 años de este asesinato –el primero que se perpetró en el país contra un periodista en ejercicio— el colega Jorge Consuegra acababa de rescatar este segmento sobre la cuota de sangre que el diarismo ha puesto en la historia de la violencia en Colombia:

“Recuerdo que una ocasión logré entrevistar al teniente Jesús María Cortés Poveda, quien le había dado muerte al primer periodista en Colombia, el 12 de Octubre de 1938. Era Eudoro Galarza Ossa, quien dirigía La Voz de Caldas y recibió dos impactos mortales a manos del uniformado.

Diez años después el oficial fue defendido por Jorge Eliécer Gaitán, quien lo sacó libre con el argumento de que el periodista había «ofendido el uniforme militar». Cuando lo entrevisté, cuatro décadas después, (señaló Consuegra) le dije que si se volvía a presentar esta situación él lo volvería a asesinar y me dijo con firmeza que sí «pues el uniforme es para respetarlo»… Sin palabras”.

Galarza (el primer mártir que tuvo el periodismo criollo en el siglo XX) nunca imaginó que moriría en su propia oficina del centro de la capital caldense, a sus 43 años, a manos de un oficial del Ejército al cual sirvió con fervor patriótico en su juventud.

La reconstrucción de la vista

Pasados diez años del cruento episodio, en sonada audiencia, en Bogotá, el penalista Jorge Eliécer Gaitán (en la que sería la última defensa de su vida) obtuvo la absolución para el verdugo de don Eudoro, justo a las 2 de la madrugada del mismo 9 de abril de 1948, cuando estalló –11 horas después- el magnicidio del caudillo liberal que desencadenó el dantesco “bogotazo” que partió en dos la historia del país.

El historiador Arturo Alape, al plantear su desacuerdo con el fallo, escribió que “la defensa tuvo más oratoria que argumentos” y recibió el veredicto como “una afrenta a la memoria de Galarza”.

Un perfil de Eudoro

Nacido en Caramanta, Antioquia, en 1895, su familia se radicó en Manizales en 1911, cuando contaba 16 años. Encontrado apto para la milicia, en un sorteo ordinario, se fue a pagar servicio militar. A su regreso hizo sus primeras armas en el periodismo y en la política. Se casó con Magdalena Jiménez, unión de la que hubo tres hijos: Nora, Lucía y Helí.

Había fundado en 1925 el diario La Voz de Caldas (que tenía más nombre de emisora que de periódico) en sociedad con el impresor Arturo Zapata.

Circuló por espacio de 13 años y colapsó por falta de oxígeno publicitario tras la muerte de su orientador.

Un subalterno tuvo la culpa

El incidente que desencadenó la furia del irascible teniente Cortés consistió en la publicación de una nota, elaborada por uno de los redactores, (Gonzalo Jaramillo, futuro gobernador de Caldas) en la que se denunciaba el maltrato que daba a la tropa el oficial de marras, a quien se acusó de abofetear en público a un soldado del Batallón Ayacucho.

Como el director Galarza apoyó a su subalterno, el militar asesinó de dos tiros, con su arma de dotación, a un periodista ejemplar que siempre tuvo como única arma la verdad y nada más que la verdad.

La apostilla: “Con el periodismo que hacemos, todos los días morimos un poco” (Con esta frase cerró su entrevista Jorge Consuegra con el militar causante del doloroso episodio).

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