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ASI ESCRIBIA HERNANDO GIRALDO

Por Orlando Cadavid Correa

La Patria, Manizales

El polémico periodista caldense Hernando Giraldo partió de este mundo en septiembre de 2013 rumiando su gran enojo porque cuando pretendió regresar al periodismo, nadie le quiso dar la mano.

El Espectador, de Bogotá, y La Patria, de Manizales, diarios que en el pasado lo tuvieron en nómina, no mostraron el menor interés en darle una segunda oportunidad. Su cuarto de hora ya había pasado.

Para probar que todavía le quedaban bríos para disparar cuartillas cargadas de críticas sobre la situación del país, se despachó unos meses antes de su deceso con un extenso “memorial de agravios” contra quienes se negaron a abrirle espacios en los dos periódicos de sus afectos.

El autor durante casi 30 años de la “Columna Libre” dejó de existir el 5 de septiembre, en su pequeña finca de La Mesa, Cundinamarca, donde había decidido pasar los últimos años de su vida.

Los achaques que precipitaron su deceso lo redujeron al lecho en junio pasado y desde entonces no volvió a ponerse en pie.

Un poco de historia

La muy leída columna generó en el pasado un reservado conflicto interno, en El Espectador, entre el gran patriarca don Gabriel Cano, que la defendía a capa y espada, y sus hijos Guillermo y Fidel, quienes solían hacerle, en privado, serios cuestionamientos al modus vivendi del autor Hernando Giraldo.

Los otros dos hijos de don Gabriel (Alfonso y Luis Gabriel, quienes dejaron de existir en Bogotá y Cartagena, respectivamente, con un intervalo de veinte días, asumieron una posición neutral en el litigio familiar por respeto a su progenitor.

Sin discusión, Giraldo fue durante mucho tiempo uno de los columnistas más leídos del diario liberal. Con su punzante pluma, que había puesto en remojo hacía seis lustros, repartía dobles y mandobles. Denunciaba en un estilo vivo, claro y directo, sin tapujos ni rodeos, las injusticias y los malos manejos de la cosa pública. En las tertulias bogotanas lo apodaban “El Calibán de los Cano”.

Una semblanza de Giraldo

Su paisano de Neira, Caldas, William Calderón, nos trajo este perfil del columnista desaparecido:

A sus 85 años de edad, dejó de existir en su pequeña chagra de La Mesa, Cundinamarca, el veterano periodista caldense Hernando Giraldo Alvarez, recordado por su polémica “Columna Libre”, de El Espectador, que sostuvo diariamente durante casi 30 años.

Departiendo en La Mesa, C/marca bourlingueurs.com

Departiendo en La Mesa, C/marca
bourlingueurs.com

En el refranero popular abundan los aforismos que utilizábamos para describirlo: Cuando ponía a funcionar el opinador, no tenía pelos en la lengua; no cargaba agua en la boca; no había venido al mundo en el mes de los temblores; llamaba al pan, pan, y al vino, vino y no perteneció a la generación de los nerviosos.

En la primaria y la secundaria

Nacido en Neira, pueblo de eternas mayorías conservadoras situado donde comienza el norte de Caldas al que prefería llamar “Godorra”, el 28 de julio de 1928, en el hogar formado por Camilo Giraldo Peláez y Maria Alvarez Jaramillo, batió en su juventud todo un récord de planteles para coronar el bachillerato: tres años en la Escuela Apostólica de Santa Rosa de Cabal, con los padres vicentinos; año y medio en el Seminario conciliar de Manizales: cuatro años en el Instituto Universitario de Caldas y dos en el Colegio de nuestra Señora, de Manizales: !casi no acaba la secundaria!

Cursó cinco años de derecho en la Universidad Javeriana, de Bogotá, en los tiempos del padre Gabriel Giraldo, y pese a que hizo, además, el año de judicatura rural en Boyacá, no se graduó de abogado, ”no sé si por bruto, o por demasiado inteligente”, según sus propias palabras.

Giraldo, quien no tuvo parentesco alguno con “Los gorilas” Iáder y Alberto Giraldo, llevaba desde su retiro de la actividad periodística una vida casi monacal, en una pequeña finca en el municipio de La Mesa, cerca de Bogotá. Una decisión parecida tomó al establecerse en las afueras de Mosquera, Cundinamarca, lejos del mundanal ruido de la metrópoli bogotana, su amigo y coterráneo David Manzur, el notable pintor.

Su concepto sobre el periodismo

Invitado a definir su profesión u oficio de muchos años, don Hernando dijo: “La mía fue la de mendicante del columnista y cronista. Como diez años en La Patria, de José Restrepo Restrepo; cinco años en La República, bajo los auspicios del ilustre y hoy olvidado Silvio Villegas, y como veinticinco años en El Espectador, por obra y gracia de don Gabrielito Cano”.

El neirano compartió páginas de opinión en el otrora diario de los Cano con Lucas Caballero Calderón, Klim; Antonio Panesso Robledo, Panglos; Abelardo Forero Benavides, Lucio Duzán, Darío Bautista, Fabio Lozano Simonelli, Alfonso castillo Gómez, Luis Lalinde Botero, Lino Gil Jaramillo, Gonzalo González, Gog, y Manuel Drezner.

Platos bien caros

Hernando Giraldo, quien además de su firma comercial de aseo “Casa-limpia”, formó parte de una sociedad dueña de “El Zaguán de las Aguas”, conocido restaurante del centro de Bogotá, solía reconocer ante sus amigos que “los precios de su negocio eran tan altos que allá valía más un ala de pollo que un ala de avión”.

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