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Así escribía don Fidel Cano

Por Fidel Cano (fundador de El Espectador)

elespectador.com

LA MANO NEGRA (1883)
Al rememorar las campañas cívicas adelantadas por el pueblo liberal de Medellín en 1883, la prensa reaccionaria calificaba de “cuadrilla de fascinerosos” a los miembros de la Sociedad del Pueblo, y le atribuía los más siniestros propósitos, equiparándola a la asociación secreta denominada La Mano Negra que en esa época funcionaba en España.
Cuenta el periodista Héctor Muñoz en su libro “Fidel Cano, patriarca del periodismo”, que el fundador de El Espectador, que nació en cuna pobre, salió a su defensa como demócrata sincero que era:
“La Mano Negra era una porción del laborioso y honrado pueblo de Medellín que trabajaba por el día en los campos y en las fábricas y talleres, y por la noche velaba en los cuarteles o se juntaba –en ejercicio del precioso derecho constitucional ya destruido— para tomar en la política la participación que legítimamente le corresponde en las repúblicas a todo grupo social, llámese nobleza o plebe, comercio o pueblo, junta de banqueros o junta de mendigos. Poco después, cuando el enemigo a quien el partido liberal combatió en las urnas, se presentó en los campos de batalla, ese mismo pueblo de Medellín, esa Mano Negra, fue a luchar valerosamente por la República, a vencer con gloria en Otún, Guática, El Naranjo y Rionegro, o morir heroicamente en Salamina, Santa Bárbara y Jericó. He aquí el gran crimen de los artesanos y obreros de esta ciudad; por eso se les apellida Mano Negra, sin pensar que la mano del pueblo se ennegrece, es verdad; pero por ministerio del sol que la broncea en los campos, del carbón quela tizna en las fraguas o del humo ardiente de la pólvora que la quema en las lides de la Patria. Mano así ennegrecida, es mano noble y digna que el pueblo honrado puede estrechar sin mengua, con orgullo: otra cosa es que se torna negra a fuerza de traidores contactos o por obra de la calumniosa tinta con que se escribe.
“Ciertos hombres consideran la humanidad como forma de pastores, ovejas y lobos y no tienen por bueno hecho alguno que no les entregue los pastoriles callados juntamente con la lana del rebaño y las pieles de los supuestos lobos. Para esos tales el pueblo es honrado mientras reza, trabaja, paga tributos y vota o muere por ellos; pero no se conceda una hora de descanso, no se acuerde de que debe ser conjunto de ciudadanos, no se escoja libremente candidatos por quienes votar, ni bandera qué defender, porque entonces es un populacho canalla, Mano Negra”.
Obsérvese –señala Muñoz—que el patriarca del periodismo y del liberalismo no perdía, en ningún momento, los estribos, ni mojaba su pluma en fuentes de hiel. A las violentas arremetidas de “La Voz de Antioquia”, en las que la crítica apasionada a las administraciones liberales se hacía en el más rudo lenguaje y burdo estilo, sin fundamentos comprobados, respondía don Fidel con su prosa serena y elegante, desmenuzando las pobres argumentaciones de sus contendores y oponiendo al garrote que solían esgrimir, su lógica demoledora y su sarcasmo sutil.

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