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Anómala fecha

Por Carlos Alberto Ospina M.

Imagen wordpress.com

 

La absurda manía de asignar un día especial a cualquier ocurrencia del sector comercial raya en lo ridículo. Las tácticas de mercadeo se explican en la medida que mantengan, promuevan e incrementen las necesidades de los consumidores en cuanto a productos y servicios, se trata. Nada queda por fuera de la órbita lucrativa ni siquiera el estado espiritual que provoca la inspiración.

 

En 1998 la Unesco anunció la original idea de instaurar el Día Mundial de la Poesía cada 21 de marzo. En el hemisferio septentrional la fecha está relacionada con el equinoccio de primavera, lo que de por sí, es idílico en razón al significado de la “noche igual”. Es decir, el sol se halla sobre el ecuador, mientras el día y la noche se cogen de las manos de la misma forma en toda la tierra.

 

Con la irrupción de la tecnología, a diario, los denominados ‘memes’ sacan de contexto proverbios, frases memorables y textos literarios de hondo calado. El barullo de las redes sociales abarca el pretérito imperfecto. Varios siglos se anticipó Aristóteles al reconocer el valor de la ciencia y de su maestro Platón: “Amigo es Platón, pero mucha más amiga es la verdad”. Tanto quien envía el mensaje como aquel que lo recibe, poco o nada, se nutren de la imaginación, el aliento y la riqueza inmaterial de las palabras. Sin otra solución, se fabrican mentiras con características de pandemia.

 

El tiempo es nuestra estrella fugaz, desaparece, declina y no regresa. El punto final y la escasa inspiración cotidiana son las ataduras a la rutina. “Huye de inquirir lo que será del mañana, aprovecha bien los días que te concede el destino, y no desprecies las danzas y los tiernos amores; pues eres joven, y la tardía vejez aún no se atreve a marchitar tu lozano verdor”. (Virgilio, Horacio. Obras poéticas, IX. A Taliarco 733). La poesía didáctica y épica del italiano Virgilio, 70 a.C., es el espejo que refleja el sentido de la vida. Su perfecta composición y estructura poética no requirió de un “día especial” fijado por la Unesco.

 

La angustia es la enfermedad terminal de la sociedad moderna. Buena parte de la gente subsiste a nivel material y emocional dominada por el pánico, la natural incertidumbre y el invisible futuro. El temor y la reflexión sobre los orígenes de lo desconocido condujo al protagonista de la obra La Horla de Guy de Maupassant a un estado de delirio y disfrazada esquizofrenia: “Somos tan indefensos, inermes, ignorantes y pequeños, sobre este trozo de lodo que gira disuelto en una gota de agua”. Dicho esto, saltó de la cama, alborotó todo y quiso estrangular a las páginas del libro de Hermann Herestauss que se abatían sin la ayuda del viento. El miedo nos posee y la vida pasa.

 

La existencia es eso: un teatro natural y prudente con tonalidades mágicas, momentos fantásticos, telones surrealistas y dramas permanentes. Cada quien expresa su estilo narrativo y recrea el escenario según sus designios. “El tiempo vuela a veces como un pájaro, y a veces se arrastra como un caracol. Pero la mayor felicidad del hombre sobreviene cuando no se advierte si su paso es raudo o moroso.” Así lo insinúa el atormentado dramaturgo y escritor ruso, Turgueniev, nacido en el siglo XVIII en el seno de una familia acaudalada y dominada por la mezquindad.

 

La avaricia también tiene que ver con la inteligencia y el sentimiento. “Lo que quiero decir es que para que podamos comprender las cosas tan bien como los hombres, hay que recurrir siempre a nuestra naturaleza femenina más que apelar a nuestra inteligencia. Poco nos interesamos por las cosas a las que un hombre no nos predispone antes favorablemente, pues lo contemplamos todo a través del sentimiento. No digo a través del amor —no—, sino a través del sentimiento, que puede adoptar todo tipo de formas, manifestarse de muchas maneras, tener muchos matices. El sentimiento es algo nuestro, que los hombres no comprenden bien, porque los enturbia, mientras que a nosotras nos ilumina”. De este modo, la viuda del “brutal varón”, Michèle de Burne, obliga a seguir el rastro de su disertación al curioso y aletargado André Mariolle, personajes de la novela Nuestro corazón de Guy de Maupassant. Tan dama, como mujer de mundo, juega con la atención de los invitados al improvisado concierto. La señora de Burne enturbia el ambiente en la medida que confronta los valores y parámetros sociales e invita a distinguir elementos superiores en cada espacio de libertad. Aquello que ahora llaman matices, “…lo que nos rodea nos cambia y nos impresiona”. (Guy de Maupassant, Nuestro corazón, Alba editorial).

 

La vida es poesía agreste o feliz, tensa y suelta, de un segundo o para la eternidad. Aunque es subjetiva no depende del día señalado en el almanaque de los olvidos. Lo que amamos está inscrito en la piel y en el pensamiento.

 

Enfoque crítico – pie de página. 350 millones de individuos sufren depresión. La Organización Mundial de la Salud calcula que cada año se suicidan más de 800.000 personas, siendo los más propensos a la enfermedad los jóvenes entre 15 y 29 años. (http://www.who.int/topics/depression/es/).

 

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