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Ahí están, esos son

Por Ramiro Bejarano Guzmán, Diario El Espectador, Bogotá

Ahí están...Uribe, Cabal... Foto las2orillas.co

¿Cuál es la razón para que en un país donde abundan los juristas y hasta sabihondos filósofos del derecho, trasciendan las declaraciones de Mafia Fernanda Cabal?

No es porque ella sea representante a la Cámara, porque allá hay otros 165 parlamentarios cuyas identidades suelen permanecer en el anonimato. Menos debe deberse a su talento, del cual nunca ha dado muestra, pues de lo que deja huella cada vez que comparte sus cavernarias teorías es de su monumental incultura.

La única excusa que explica que le paren bolas a quien ha incurrido en tantas torpezas es que la actitud irracional de esta señora retrata de cuerpo entero el partido de Uribe al cual está afiliada, por fuerza del azar, como lo están todos los que hoy al abrigo del desprestigio del jefe tienen incendiada la Nación, propalando mentiras sobre lo que contienen o no los Acuerdos de Paz de La Habana.

No estábamos preparados para lo último que soltó la señora Cabal, porque ese movimiento de intolerantes defiende a ultranza a los militares, de los que han obtenido información de inteligencia. En efecto, soltar el sablazo de que los generales son unos vendidos y que además el Ejército es una fuerza letal que mata sin preguntar es el sello de lo que, sin excepción, ambientan las voces siempre descompuestas de los alfiles uribistas. Cuando María Fernanda Cabal habla, opina o piensa, se expresa la doctrina del partido de Uribe; por eso él ahora la “reprendió” dulcemente pidiéndole que se excusara cuando ha debido expulsarla de la colectividad o al menos promover un proceso disciplinario interno en su contra, mientras que ninguno de sus segundos la desautorizó, porque todos creen que los militares se vendieron y que su papel es matar. Así, además, lo reiteró la señora de marras en un destemplado comunicado en el que desafió al mesías.

Es insólito sostener que el Ejército mata sin preguntar, en el país donde las fuerzas militares padecieron la vergüenza mundial de involucrarse en los falsos positivos. Es la doctrina que quieren reiterar con el voto por el No al plebiscito el próximo 2 de octubre.

Lánguidas las defensas asumidas por quienes tenían que responderle a la señora Cabal sus atroces admoniciones. El ministro de Defensa sustentó con estadísticas el valor y sacrificio de los soldados, lo cual no está en duda. Aquí han muerto jóvenes de estratos sociales bajos luchando contra la insurgencia, mientras en las grandes ciudades los señoritos se pavonean disfrutando de una vida muelle a la cual la guerra nunca llegó. Y la furia del comandante de las Fuerzas Militares simplemente tuvo firmeza para señalar que los generales que la parlamentaria llamó vendidos son los ganadores de la guerra.

Ni el ministro Villegas ni el general Rodríguez, frente al argumento de que el Ejército es una fuerza letal, mostraron la vehemencia con la que se les vio indignados frente al necio cargo de que se vendieron. Lo más lesivo de las declaraciones de la parlamentaria Cabal fue describir los militares como unos asesinos que solo atienden la dialéctica imposible de los disparos, más que la bobería de llamarlos vendidos. Eso que era lo central a refutar, fue respondido con tibieza porque al parecer primó la vanidad de no dejar sindicar a los generales de cobardes, para dejar en segundo plano el subliminal calificativo de criminales, que en últimas fue con lo que el partido de Uribe, a través de otra de sus heroínas, decidió “premiar” a los militares que dicen idolatrar.

Lo ocurrido con la vulgar intervención de la señora Cabal, en nombre y por cuenta del partido de Uribe, es una razón más para no votar por el No en el plebiscito. ¡Qué miedo! No quiero pensar lo que sería de Colombia si le cae la desgracia de que el Centro Democrático pueda volver algún día a ejercer el poder, el mismo que asumieron a sangre y fuego durante ocho años.

Adenda. Ni el presidente, ni el Congreso, ni los partidos de la unidad nacional pueden permitir que a través de sus esbirros el procurador Ordóñez se apodere del Consejo de Disciplina Judicial. Eso, que está por ocurrir, sería entregarle la suerte de todo el poder judicial a la ultraderecha.

 

 

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