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A la criolla: Messi le dañó el festejo a James en el clásico

Por Rufino Acosta (paraver.co)

Messi supera a Cristiano Ronaldo rumbo al gol. Foto elnuevoherald.com

Cuando James sacó la zurda para rematar a boca de jarro un centro de Marcelo, y tras recorrido desde la derecha donde había combinado con Toni Kroos, se pensó que el clasico español estaba definido y se iría con empate a dos goles.

El jugador colombiano había salido del baúl del olvido para suplir a Benzema y le ponía ganas a su juego en procura de la igualdad. Ya el partido se metía en los últimos diez minutos. Estaba liquidado.

Al menos eso era lo que se suponía. Pero lo que parecía una cabalgata desesperada de Jesi Roberto, después de recibir pase de Piquet, se transformó en desenlace de fiesta para Barcelona y pesadilla del Madrid.

André Gomes fue el tercer receptor y tras pensar un poco le pasó el balón a Jordi Alba, quien vio venir a Messi y sin dudarlo lo puso a tiro de gol. El argentino dispara fuerte y el vuelo de Keylor Navas no alcanza para evitar el guarapazo.

Un gol agónico y de impresionante belleza que le da triunfo espectacular y merecido al cuadro baugrana, que se mete otra vez de lleno en la carrera por el título.

La intensidad del juego, el ritmo enloquecedor que le impusieron los acérrimos rivales, dejó poco espacio para detenerse en pleitos o jugadas polémicas.

El árbitro Alejandro José Hernández tuvo que apelar a su carácter y buen juicio para no dejarse enredar y caer en confusiones.

Se le puede atribuir como falla el haberle perdonado la expulsión al brasileño Casemiro, por acumulación de amarillas. Pero procedió sin dudarlo en la roja contra Sergio Ramos a los 39 minutos del segundo tiempo.

Si el Madrid se vio perjudicado con esa medida en un momento clave del juego, fue solo responsabilidad del infractor. De paso, Ramos podría recibir un castigo mayor por los aplausos que hizo mientras salía del campo.

Barcelona recurrió a lo más excelso de sus recursos colectivos al tiempo que se beneficiaba de la magia de Lionel Messi, quien se sobrepuso a un codazo de Marcelo a los 20, y apareció a la hora clave.

La celebración a grito herido. Foto epimg.net.

No sé si el lateral brasileño procedió con intención al tiempo del encontronazo, mas lo cierto es que Messi tuvo que salir del campo porque sangraba en la boca. Al volver se vio obligado a usar una gasa de protección. Marcelo se expuso a la expulsión.

El encuentro pudo haber sido una feria del gol, aunque cinco no es un número menospreciable, de no ser por el descomunal esfuerzo de los arqueros Navas y Ter Stegen, siempre atentos y seguros con voladas de felinos.

Se contaron por lo menos veinte opciones ante los arcos, con reparto casi milimétrico.

El Madrid se puso en ventaja con anotación in extremis de Casemiro, tras un postazo de Sergio Ramos ante centro de Marcelo. El balón rodó hacia la izquierda para el toque del centrocampista brasileño. Eso fue a los 28.

Barcelona no se quedó en lamentos y antes de que se superarán otros 4 minutos, Messi logró su primer zarpazo, después de ser habilitado por Rakitic y desbordar la marca de Carvajal y Nacho. Un zurdazo rasante y a la esquina izquierda de Navas, cuya estirada resultó inane.

El gol era apenas el primero de un clásico desde el 2014, pero lo dejaba a las puertas del número 500 con la camiseta catalana.
Asensio reemplazó a Gareth Bale, quien al parecer se resintió de su vieja lesión y cuya reincidencia lo pone ya en el plano de los llamados hombres de cristal. Iban 38 minutos.

Sobre los 45 sucedió la falta de Casemiro sobre Messi, un pisotón, que merecía la segunda amarilla. Se salvó pero quedó en capilla.
Madrid fue más agresivo en los diez minutos iniciales del complemento. Ter Stegen frustró intentos de Kroos y Benzema. La reacción baugrana llegó con Paco Alcácer y detuvo Navas.

El juego volvió a equilibrarse y el Barcelona recuperó la iniciativa, con fuerza suficiente para ponerse arriba.

Zidane decidió la salida de Casemiro, por Kovasic, para no correr el riesgo de una expulsión que estaba latente.

Rakitic tomó el balón en el medio y se fue sobre la marca de Kroos para sacar tiro de zurda que se coló por la esquina derecha de Keylor, a pesar de su estirada.
A los 39 se produjo la expulsión de Ramos luego de cometer falta contra Messi y todo parecía dado para la victoria de los baugranas.

Zidane ya había dispuesto la entrada del colombiano James Rodríguez, en lugar de Benzema, y de su pierna zurda llegaría el transitorio 2-2, ya reseñado.
Apenas si restaba un minuto y el Madrid se daba por satisfecho con el punto. Entonces vino el carrerón de André Gomes y el puntillazo letal de Messi. Ya no el tiempo no daba para más.

El genio del fútbol se dio el lujo de regalar una amarilla por quitarse la camiseta que mostró a sus parciales en la tribuna.
Lástima por James. Su maravilloso gol valía una fortuna. Ya no tiene el mismo impacto. Atrás vuela su gesto de tocarse la sien como para indicar que es un talento. Messile dañó el festejo.

En esencia, un partido de gigantes, memorable, reflejo del fútbol exquisito, ese que lo hace alimentar goces y grandes pasiones.

Ahora de nuevo hay Liga, dicen en los medios. Barcelona alcanza al Madrid con 75 puntos y es el líder por haber ganado la serie ante los merengues. Claro que estos tienen un juego pendiente contra el Celta.

En el calendario regular faltan cinco fechas, quince puntos para marcar el desenlace.

Fue Barcelona: a Carvajal le preguntaron si les había ganado Messi y el lateral respondió: no, fue el Barcelona.
Cuestión de matices, desde luego. Los goles pesan. (1)
(1) Fuente DirecTV Sport

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